La crecida del Tambre a causa del temporal afectó a numerosas zonas de Ames y Val do Dubra Que el Tambre es un río más que caudaloso ya lo cantaron Los Tamara en los años setenta. Pero en los dos últimos días, el temporal refrescó la memoria a los vecinos, que siempre han vivido con la mosca detrás de la oreja, preocupados por el hecho de que una crecida pueda interferir seriamente en sus vidas. La familia Berdullas, de A Ponte Vella, en Ames, es una de las que resultó más afectadas. Pero el viento y la lluvia se dejaron notar en toda la comarca, con inundaciones, árboles caídos, accidentes de tráfico y mucho trabajo acumulado en poco tiempo para los servicios de emergencia. En Bertamiráns la cosa aún estuvo peor.
01 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.E. F. / N. M. SANTIAGO La tensión e incertidumbre resumen las últimas cuarenta y ocho horas para la familia Berdullas de A Ponte Vella (Ames), que no acaban de acostumbrarse a las espectaculares crecidas que experimenta el río Tambre a su paso por este hermoso paraje. Los Berdullas siguen sin explicarse cómo después de tantos precedentes, desde Unión Fenosa no toman medidas seguras para evitar el desbordamiento del Tambre «abrindo máis as dúas comportas para liviar maior cantidad de auga», algo que también reclaman en Val do Dubra No es la primera vez Las fuertes e incesantes lluvias caídas tanto ayer como el pasado jueves provocaron una repentina subida de más de dos metros del nivel de las aguas en menos de tres horas y que les mantuvo alerta durante toda la madrugada. La experiencia de haber padecido en sus carnes dos graves inundaciones e innumerables anegamientos de su casa y propiedades, les ha servido para saber que el margen de maniobra para reaccionar a tiempo ante la desgracia es poco. La tarde noche del pasado jueves, familiares y vecinos se apresuraron a retirar del inmueble todas sus pertenencias.