De Sevilla a Compostela en moto

La Voz

SANTIAGO

VITOR MEJUTO

Crónica de un peregrinaje durante 1.165 kilómetros a través de la llamada Vía de la Plata bajo el calor de agosto El pasado 16 de agosto, a las 9 de la mañana, Javier ponía en marcha su moto de cross Suzuki DR125 en la plaza de la Catedral de Sevilla. Tenía por delante 1.165 kilómetros de caminos polvorientos, senderos de montaña, veredas por llanuras interminables y corredoiras ondulantes. Pero sobre todo, le esperaban siete días de calor e incógnitas: ¿estarían señalizadas las vías pecuarias, cañadas reales y restos de calzadas romanas que lo conducirían hasta Santiago? ¿Habría albergues suficientemente dotados? Javier es un peregrino veterano. Se ha hecho el Camino Francés a pie y en bicicleta. Opina que la Vía de la Plata ha sido la ruta más dura de todas. «En primer lugar porque es el camino peor señalizado, en segundo lugar porque es la primera vez que peregrino solo, en tercer lugar porque a pie controlas tu cuerpo, pero la moto no la dominas igual».

26 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

SANTIAGO. A. DE LA TORRE La Junta de Andalucía ha delimitado y señalizado recientemente el Camino con ayuda económica de la Unión Europea, pero la reforma se ha hecho hace poco y la Vía de la Plata no va por donde indicaban hasta ahora las guías, sino que la ruta peregrina cruza la sierra Norte de Sevilla y algunos trozos son muy complicados para la moto. A eso de la una y media, Javier entra en la provincia de Badajoz y sigue el Camino, bien señalizado, hasta Zafra, fin de la primera etapa. Al día siguiente, Javier cruza por la mañana entre los viñedos de la Tierra de Barros por caminos llanos sin complicaciones y bien señalizados hasta llegar a Mérida, ciudad a la que se accede por el puente romano y de la que se sale por el embalse, también romano, de Proserpina. Estamos en la tierra del Gladiator de la película de moda y se cruzan dehesas de encinas y de cerdos de pata negra en montanera. Así hasta llegar a Cáceres, donde acaba la segunda etapa. En esta bella ciudad Patrimonio de la Humanidad no hay albergue de peregrinos. En la tercera jornada, tras salir de Cáceres se pasa el embalse de Alcántara, donde Javier se encuentra a un ciclista peregrino deshidratado y tirado bajo el sol del mediodía al que deja su botella de agua fresca. Antes, había adelantado a un médico naturista argentino. Fueron los dos únicos romeros hasta ese punto. La Vía de la Plata cruza los regadíos de la zona de Galisteo y pasa bajo el arco romano de Cáparra, impresionante construcción de cuatro ojos situada cerca de Plasencia. Los caminos por esa zona están muy bien señalizados. El único pero es que a partir de Aldeanueva del Camino y hasta Baños de Montemayor, hay que ir durante 10 kilómetros por carretera. Para compensar, en Baños, el peregrino se encuentra con un kilómetro y pico de calzada romana completamente restaurada. En Baños de Montemayor se está construyendo el centro de interpretación del proyecto Alba-Plata que será un albergue con todo tipo de servicios. El proyecto Alba-Plata, financiado por la Unión Europea, permitirá invertir más de 2.000 millones de pesetas en la Vía de la Plata a su paso por Extremadura, aunque no se ven por ahora actividades en el Camino. Con ese dinero se está actuando en castillos y monumentos alejados de la Vía de la Plata y el peregrino no nota en absoluto este proyecto en mejoras durante su romería. «Si el peregrino puede cruzar Extremadura sin problemas es gracias a la señalización que las asociaciones de amigos del Camino van realizando y renovando, además de determinadas colaboraciones municipales», asegura Javier. Pero sigamos el peregrinaje motorizado. Tras subir a la Meseta desde Extremadura, nos encontraremos con un Camino muy bien señalizado, con algunos buenos albergues de peregrinos como el de Valdelacacasa y especialmente, el de Fuenterroble de Salvatierra, donde existe, junto a la iglesia parroquial, un parque temático sobre la calzada romana. Es bonita la cruz de Santiago sobre el pico Dueñas, a 40 kilómetros de Salamanca.