Cervantes conquista Inglaterra

Elisa Álvarez González
ELISA ÁLVAREZ SANTIAGO

SANTIAGO

Casi cuatrocientos alumnos ingleses perfeccionan español en la primera Escuela de verano de la Open University Una de las universidades a distancia más prestigiosas de Europa, la Open University, está llevando a cabo por primera vez en España una escuela de verano en la facultad de Filosofía de la universidad compostelana. Casi cuatrocientos alumnos de distintas partes de Inglaterra e Irlanda perfeccionan sus conocimientos de español con clases eminentemente prácticas muchas veces bajo la sombra de un árbol. Términos como orografía, pedestales, «borrachismo», hórreo, e incluso alguna palabra en gallego pasan a formar parte del vocabulario de los asistentes a una escuela que el año que viene pretende duplicar su número de alumnos.

18 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Charlas variopintas llevan a los asistentes a la Escuela de verano organizada por la Open University a ampliar su vocabulario en español. En los jardines que rodean la Facultad de filosofía los alumnos comentan en improvisadas clases lo que más les ha sorprendido de la ciudad. «Aquí no hay borrachismo», apuntan. En las aulas, Colm O''Connor reconoce la admiración que le han causado los hórreos, mientras la ausencia de pájaros en el campo es otro de los temas más comentados. Durante tres semanas, casi cuatrocientos alumnos de esta universidad asisten a la primera Escuela de verano que se organiza en España. A las habituales clases se añaden excursiones guiadas a Cambados o visitas a la catedral. Cristina Ros, una de las profesoras del curso, asegura que el hecho de haber escogido Santiago como sede ha sido uno de los aciertos de la escuela, «a la gente le ha encantado la ciudad, y que sea capitalidad cultural este año. Hemos tenido además mucha suerte con el clima y disponen de mucha movilidad». En total son nueve profesores, seis de la Open University y tres de Santiago, los que imparten las clases durante las tres semanas de duración, «intentamos también combinar los profesores en cada grupo _dos de la Open y uno de aquí_ para que los alumnos escuchen los distintos acentos que tiene el español», afirma Cristina Ros. Escarceos con el gallego Aprovechando la estancia en Santiago, algunos han tenido ya sus primeros escarceos con el gallego, «ya les informamos de que aquí convivían dos idiomas y les dimos una lista de algunas palabras para que se enteren al principio, como rúa, praza», comenta Cristina. Sin embargo, no todos lo han tenido fácil, «al principio me asustaba, sobre todo porque en todos los carteles ponía pachado, pero después no ha habido ningún problema», asegura Julia Preston. Para poner punto y final a las clase, una fiesta de despedida anunciada en un tablón recuerda a los asistentes el momento de poner rumbo a Inglaterra.