XOSÉ MARÍA PALMEIRO ALDEA ÚNICA
03 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Con el primer gran turno de vacaciones en marcha y el tiempo -el clima y su circunstancia- como tema recurrente de conversación, se iniciaron las rebajas con buena entrada. Incluso el domingo a la hora de la transmisión televisiva de la finalísima de la Eurocopa de fútbol, era notable la activa presencia de compradores y curiosos en las grandes superficies de Compostela. Mientras eso sucede, ha retornado la polémica acerca de la llamada liberalización de horarios del comercio. Jorge Hinojosa, secretario general de la Unión de consumidores de España (UCE) es partidario de esa liberalización porque entiende que la medida favorece al consumidor. No lo ven de igual forma otros sectores, laborales y empresariales, pero resulta difícl sustraerse al hecho de esa ampliación de horarios vigente, sobre todo, desde la puesta en servicio de las grandes superficies. Es un hecho, además, la modificación de comportamientos sociales y hábitos de compra y consumo vinculados, muy especialmente, a la creciente incorporación de la mujer al mundo laboral. La compra se hace a la salida del trabajo o en horario tardío de fin de semana. Una parte importante de la población vive en zonas periféricas urbanas -Santiago es un buen ejemplo- y ha de escoger fecha y hora para esos desplazamientos. Pero están, además, otras incitaciones: la teletienda, el comercio electrónico, modificando aún más los conceptos espacio-temporales de la relación comercial. Eso y el seguimiento de los consumidores explican estos cambios, pero no justifican otras «liberalizaciones».