Oro

Víctor García Carro

RELATOS DE VERÁN

30 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Entró caminando sigilosamente en el interior de la mina abandonada de Reveltong, guiándose por la luz que emitía su quinqué. Agarrando con su mano izquierda la culata de su revolver para desenfundarlo raudamente por si tenía que defenderse del ataque de un murciélago. Era conocido por todos como «Narizurdo Relámpago». Después de toparse con una encrucijada de caminos, tomó el de la derecha. Tenía forma de cactus, se detuvo durante unos instantes, y sacó del bolsillo izquierdo de su camisa un mapa para ojearlo. Luego lo guardó y volvió a reanudar su trayecto. Alumbrando hacia la pared del yacimiento, vislumbró que en ella había pintado el dibujo de un bisonte. Se paró al llegar a su altura y comenzó a cavar en el suelo con ahínco hasta desenterrar el botín que la banda de « Jack Rabit» enterró allí, tras robar el banco de Veracruz. Tenía en su poder ese mapa por pertenecer a dicha banda. Pero al enterarse de que mató a sangre fría a sus sobrinos mientras dormían e intentar hacérselo a él sin lograrlo, por tener mucha suerte al encasquillársele su arma, pudo huir, y llegar a «Narenga»,donde hizo un trato con el sheriff. Él entregaría vivos o muertos a sus ex-compañeros a cambio de quedar libre de todos los cargos que pesaban sobre él y de que la recompensa se repartiese entre su hermana y las esposas e hijos de los bandidos. Partió al alba yendo en su busca, sabiendo que se ocultaban en el rancho Lamberla Se escondió detrás de unos matorrales esperando a que fuesen al retrete a plantar un pino y los mató a todos

Al sostener uno de aquellos lingotes y mirarlo fijamente, de sus ojos cayeron al suelo dos vetas de oro. Embelesado por su belleza, sentía como si el sol abrasase su alma, muriéndose de amor; cuando, descubrió que no era solamente un metal precioso, ya que debajo de él, habitaba una hermosa mujer: ELLA. Cabalgaron hacia el mañana buscando juntos su patria. Atrás quedaron esos días de llanero solitario. Cicatrizando las heridas del pasado y brotando en él una semilla que germinó como una rosa: la de la felicidad.

Víctor García Carro. 39 años. Oleiros.