Algunas claves para el 2017

La probable prórroga a Elnosa, la posible alianza entre BNG y Marea, la suerte de varias inversiones públicas y la esperanza de un nuevo ascenso granate marcarán el año


¿Será 2017 el año en que la Xunta de Galicia se atreverá a autorizar oficialmente, por tanto a poner en negro sobre blanco que prorrogará también la permanencia de Elnosa en la ría de Pontevedra? Para mí está interrogante supone uno de los principales escenarios informativos que nos van a deparar los próximos doce meses. Máxime viniendo de la prórroga que el Gobierno central le dio a Ence con la anuencia del gabinete autonómico.

Los trabajadores de la clorera comienzan el año como cabía esperar: con movilizaciones que buscan una repercusión en Santiago. Hacen y harán todo el ruido posible a favor de que Elnosa siga asentada en Lourizán. Las manifestaciones no dejan de ser «medidas de acompañamiento» para propiciar que la Xunta de Galicia firme el papel correspondiente. Las declaraciones de los responsables públicos, particularmente las del conselleiro de Industria, Francisco Conde, inducen desde hace meses a pensar que la Xunta «está por la labor». Las críticas del gobierno municipal pontevedrés a semejante posibilidad, son la reacción que indica que resulta cada vez más probable.

La relación Marea-BNG

Los concejales de Marea en el Concello tienen por delante doce meses para justificar ante la opinión pública como piensan «cobrar» al gabinete nacionalista el apoyo que prestaron en diciembre para la aprobación in extremis del presupuesto municipal para 2017. Existe la sospecha fundada de que la abstención de Luís Rei y de Mari Carmen Moreiras estuvo guiada ya que el acuerdo de Pontevedra puede servir para apaciguar la inestabilidad que achucha a otros regidores como Martiño Noriega en Santiago.

Las enmiendas que el BNG le aceptó a Marea, por un importe de algo más de un millón de euros, inciden en política social. Entre las medidas planteadas exige que el Concello genere una «renta social» para personas en situación de pobreza. Parece claro que hay territorio para la insistencia de Marea toda vez que el Concello de Pontevedra haya sido merecedor de uno de los premios «Corazón de Piedra» que critican a las administraciones que menos invierten en corregir la brecha social (33 € por pontevedrés, la mitad de lo que es la media aconsejable). La organización que otorga esos «contra-galardones» a la insensibilidad social del Concello (que no de los ciudadanos), le acaba de servir un martillo pilón a Marea para golpear al equipo de Fernández Lores en un flanco tan doloroso como incómodo.

Aunque tengo serias dudas de que la tozudez que forma parte del ADN del actual gobierno municipal se afloje. Las prioridades para 2017 siguen instaladas en el «modelo de cidade». Ya se han anunciado dos peatonalizaciones: la del Puente del Burgo así como alargar el tratamiento de la «milla de oro» de Benito Corbal hacia Loureiro Crespo. Seguirán colocándose más «lombos» en el extrarradio para que la política de calmado de tráfico se extienda con la alianza de colectivos como Pedaladas y Masa Crítica. Pero en cambio, ni una palabra de actuar para coordinar la convivencia entre el cada vez mayor número de ciclistas con peatones y vehículos por las calles de Pontevedra. A lo mejor no es lo del carné por puntos que acaba de proponer el RACE, pero algo habrá que hacer para que todos los usuarios de la vía pública nos sujetemos a la misma norma. El Concello no puede seguir de perfil por más tiempo.

Infraestructuras

El 2017 resultará un año muy indicativo de cómo evolucionarán las grandes inversiones anunciadas para Pontevedra por las administraciones Central y Autonómica. Como ya escribí en ocasión anterior, la pérdida de Ana Pastor al frente de Fomento, deja a esta ciudad sin su gran aliada en Madrid. Veremos si el nuevo ministro mantiene la apuesta por continuar la A-57. De momento, Construcciones San José acomete los primeros seis kilómetros y medio que costarán 60 millones de euros de los que solo se consignaron cerca de 26 en el Presupuesto General del Estado 2016. ¿Se atreverá Íñigo de la Serna a impulsar los siguientes tramos de la variante y afrontar la ejecución de otros proyectos prometidos como la necesaria reforma del nudo de Bomberos?

Otra importante obra, el segundo edificio judicial de A Parda que ya está en marcha, supone el gasto de 17 millones de euros con la previsión de que se concluya en 2018. Pero, sin duda, la inversión más ambiciosa que la Xunta de Galicia planifica en Pontevedra será el hospital único. Pero el inicio de las obras va para largo. De momento el proyecto del Gran Montecelo es un documento de 6 folios que aún no cuantifica ni consigna partidas presupuestarias. Aguardemos que esté al nivel de la demanda después de solemnes fallidos anteriores pues los habitantes del área sanitaria norte de la provincia llevamos cerca de dos décadas esperando por una mejora de la atención hospitalaria.

¿Será el año del ascenso?

Por último me pregunto: ¿será 2017 el año del soñado ascenso del Pontevedra CF a Segunda División? Sería un excelente colofón después de celebrar el 75 aniversario del club. De momento la marcha del equipo granate en lo que llevamos de temporada, tiene buena pinta y alienta la esperanza de que el cuadro que dirige Luisito debería meterse entre los cuatro puestos que dan derecho a jugar por el ascenso. A partir de ahí, ya sabemos por experiencias anteriores, que puede pasar cualquier cosa.

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