Mil idiomas para cada cuento en el Salón do Libro

carmen garcía de burgos

PONTEVEDRA CIUDAD

Paul do Canizo pidió ayer voluntarios para que el ayudasen a contar historias sin importar en qué lengua

24 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Ui, estes rapaces non merendaron», advierte Paul do Canizo ante la escasa fuerza de la respuesta de los pequeños. Cerca de dos decenas de niños responden a su llamada: «Iño, iño, iño, vou polo camiño». En realidad no son ellos, sino una familia de ratoncitos la que iba paseando por el camino, pero el joven cuentacuentos reclamaba la ayuda de su atento público para dar más credibilidad a la historia.

Lobo con pies naranjas

Fuera de la librería D-Lectum caía lluvia fina aunque de forma insistente. De ahí que el lobo, la mascota del Salón do Libro Infantil e Xuvenil de Pontevedra, tuviera que refugiarse momentáneamente en el umbral del negocio con unas bolsas de plástico de color naranja a modo de calzado. Pero ni la lluvia ni el día gris le restaban las ganas de jugar con cuanto niño pasara por la zona. O adulto. Lo importante era llamar la atención sobre la nueva edición de uno de los eventos más esperados por los pequeños lectores de la ciudad.

Ladridos con inglés

Mientras, la familia de ratones continuaba avanzando por su camino. Hasta que oyeron un ruido y vieron unas orejas puntiagudas y unos ojos al acecho. Tan pronto descubrieron que era un gato se asustaron. Al menos, hasta que el papá ratón comenzó a ladrar, y el espía gatuno echó a correr en la otra dirección, huyendo del peligro. «Meus fillos, que importante é saber dous idiomas». Y los pequeños rompieron a aplaudir, aunque los de menor edad posiblemente no comprendan aún la moraleja.

Caras de susto

Apenas unos minutos después, el cuentacuentos anunciaba una historia en inglés. El viernes, en otro establecimiento, hizo lo propio en portugués. Para que en lugar de dos idiomas fueran tres. Los pequeños escuchaban atentos y participaban siempre que podían. Excepto cuando previeron el cuento en lengua anglosajona. Muchos de ellos pusieron cara de susto, más contagiados por la expresión de misterio de Paul que por entender la compliejidad de la tarea que se les avecinaba. Pero no fue así, y la breve historia en lengua extranjera acabó convenciendo tanto como las otras.

«A las escondidas»

Y es que la sesión de ayer también fue de lenguas. «¿Qué es eso?», preguntaba una pequeña cuando el cuentacuentos explicaba cómo a unos niños de familias de colores «encantáballes xogar ás agochadas». El joven hizo una pausa y aclaró: «A las escondidas». Y así, poco a poco, los pequeños fueron incorporando nuevas palabras a su vocabulario. Y no en dos, sino en millones de idiomas.