El campus solo aceptará el edificio de la ONCE si sirve para sus fines

PONTEVEDRA CIUDAD

El vicerrector agradece la apuesta del Concello pero reconoce que «son parches a una situación deficiente»

01 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El vicerrector del campus de Pontevedra, Jesús Hernández, es cauto a la hora de valorar la oferta del Concello de ceder el uso de la residencia de la ONCE a la Universidad de Vigo. No cabe duda que para la institución académica se abre una nueva posibilidad de crecer, aunque no será hasta después de conocer in situ las instalaciones y escuchar la valoración de los técnicos, cuando tomen la decisión de aceptar los 5.000 metros de la residencia de la ONCE, en Campolongo.

Para que la Universidad dé un sí rotundo a esta propuesta municipal, las infraestructuras tendrán que cumplir las necesidades de crecimiento que le permitan albergar nuevos grados. «Se nos abre una pequeña ventana de cara al 2010, pero son parches a una situación deficiente que viene de largo. Iremos a ver el edificio para comprobar si se pueden albergar nuevos títulos, conocer los planos y la distribución», señala Jesús Hernández.

Y es que en pocos días, el campus llevará al Consello de la Universidad la posibilidad de solicitar un nuevo grado para el que serían necesarios 3.000 metros cuadrados, ya que arrancaría con 70 alumnos. «Lo que hace esta oferta de Teres Casal es que contemos con los terrenos para poder optar a nuevas titulaciones, aunque luego buscásemos la sede definitiva», explica Hernández, que pese a mantener que lo ideal sería redefinir el campus, agradece al Concello la implicación que ha mostrado con esta oferta, pero reconoce que a escasos meses para que se abra el mapa de titulaciones, urge buscar medidas provisionales.

Con una mezcla entre cautela y alegría, los responsables del campus tendrán hasta mediados de mes para analizar la propuesta que el pasado viernes anunció Casal. En un principio supone solo la cesión de uso de la residencia y de un inmueble anexo, pero el Concello no descarta la posibilidad de que en el futuro pueda sumarse el colegio de la ONCE, de más de 6.500 metros cuadrados.

Bellas Artes, solo a Tafisa

En la búsqueda de alternativas para el presente, pero con la vista puesta en el futuro, el vicerrector sigue apostando por encontrar en la ciudad un punto hacia el que poder crecer. La opción del edificio de la ONCE «hay que valorarla con prudencia», explica Hernández, pero en realidad el campus necesitaría el doble del espacio actual para construir instalaciones deportivas, residencias y un centro social.

Una semana después de que el rector de la Universidad, Alberto Gago, reabriese el debate de la falta de espacio en Bellas Artes, el vicerrector es rotundo: «Solo se traslada si se va al Edificio das Artes». Hernández asegura que la única posibilidad real es mover Restauración a una nueva ubicación y concederle ese espacio a Bellas Artes. Todavía son solo hipótesis. Lo único real hasta el momento es la cesión de uso de la residencia de la ONCE, que como el propio Hernández resume «a falta de pan, buenas son tortas».