Más pruebas sitúan al clan Santórum en los puertos de Vigo y Marín sacando alijos enviados en contenedores

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO VIGO / LA VOZ

MARÍN

Juan Carlos Santórum, en una imagen de archivo durante un juicio por el que fue condenado a dos años de cárcel por sobornar a guardias civiles
Juan Carlos Santórum, en una imagen de archivo durante un juicio por el que fue condenado a dos años de cárcel por sobornar a guardias civiles Cedida

El aduanero de Vilagarcía detenido por traficar con el arousano asumiría ese trabajo valiéndose de su condición de funcionario

28 ene 2022 . Actualizado a las 19:19 h.

La biografía policial de Juan Carlos Santórum (Vilanova de Arousa, 1980) le otorga la condición de hombre de mar y talentoso piloto de planeadoras. Desde hace años y pese a no haber sido condenado nunca por narcotráfico. Su presunta relación, ya en el 2020, con los 3.824 kilos de coca que venían a Galicia a bordo del Karar implica un punto y aparte en su semblanza, desconocida hasta ahora. En gran parte gracias a una pieza judicial separada -en la causa del Karar- protagonizada por el funcionario de Vigilancia Aduanera en Vilagarcía, P.S.V., y el colombiano René Robledo. Ambos, en Madrid, cayeron con 6,5 kilos de coca y 368.000 euros en metálico. Los numerosos teléfonos móviles convencionales, satelitales o encriptados requisados a ambos suponen un libro de abierto para relacionar al aduanero, según parece alto colaborador de Santórum, y al colombiano, señalado por ejercer de enlace en Madrid de los proveedores de, al menos, la coca del Karar.

Dichos teléfonos, ya analizados, aportan indicios para otorgar a P.S.V. el rol de enlace entre los colombianos y el clan Santórum. Incluso sobre el siguiente envío de coca, ya en velero, de nombre Seduction. Los terminales, entre los que no constan conversaciones, sí contenían diálogos independientes con alguien que se ocultaba, en la aplicación Signal, bajo el usuario Cp. Esta persona, primero con Robledo, se expresa en confianza: «Dígale que nos saque eso y verá como le mandamos semanal [...] eso llega mañana a Marín, eso va a Vigo y después a Marín, ese puerto es pequeño». Cp figura igualmente en una conversación recuperada en un teléfono de P.S.V., posterior a la de René Robledo y en la que Cp se expresa con idéntica soltura: «Estos están saliendo para Marín, estos que te voy a pasar salieron en la semana del 21 en la motonave Maersk Wismar. Hicieron tránsito en Panamá y estarán llegando el 5 de junio a Marín en el barco Marsk Newhaven». Lo siguiente enviado por Cp al móvil de P.S.V. fueron códigos numéricos de contenedores.

La conclusión policial ubica a Cp solicitando a Robledo que le «rescaten» mercancía de un contenedor de los llamados «preñados». Posteriormente, ya dirigiéndose a P.S.V., envió datos para ubicar contenedores «preñados». Robledo sería en enlace entre ambos y P.V.S. la persona llamada sacar la mercancía de los puertos valiéndose de su condición de aduanero. A mayores, en la casa de P.S.V., en Vilagarcía, se halló documentación sobre el envío de contenedores, casi todos desde Turbo, puerto colombiano del que más cocaína zarpa cada año desde hace décadas. La mercancía legal remitida también era siempre la misma, banana.

Todo este batiburrillo de indicios, recoge la causa, hacen pensar que P.S.V. puede ser el responsable de situaciones que no cuadran en los puertos de Pontevedra: «Han sido numerosas las ocasiones en las que se han producido registros de contenedores en puerto, con informaciones fiables proporcionadas por agencias extranjeras sobre que dichos contenedores vendrían cargados con sustancia estupefaciente, pero que resultaron infructuosas en cuanto a la localización de las mismas. Lo que lleva en este caso a pensar que las organizaciones contarían con información que pudo facilitar P.S.V».

Más documentación

Los mismos informes sobre contenedores hallados en casa del aduanero recogen nombres de empresas, muchas relacionadas con la venta al por mayor de fruta, barcos, navieras, consignatarias o firmas que figuraron en calidad de investigadas, o figuran actualmente por tráfico transoceánico de perico. El resto de la documentación requisada, inicialmente, asustó mucho más. Informes y más informes oficiales con información confidencial y oficial sobre narcotráfico. Su análisis, al menos así consta en la causa desde diciembre, certifica que «todos» son falsos. Lo que, a ojos de la investigación, evidenciaría que P.S.V. ganaba otro sobresueldo vendiendo mentiras con membrete oficial, ya fuera a Santórum u otros interesados.

Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria -que comparte el caso con el Grupo de Respuesta contra el Crimen Organizado (Greco) en Galicia- se reorganiza tras el mazazo que supuso el arresto de P.S.V. Principalmente para aclarar las evidencias sobre un segundo topo, en Vigo, del que se cree saber el nombre de pila. Cuestión aparte será tener las pruebas para formular una acusación en firme con sentencia firme. De lo que nadie duda, porque se explicó abiertamente, es de la existencia de una investigación interna para dar con este topo y el alcance de las presuntas fechorías perpetradas por P.S.V. Está por concretarse si en la Policía Nacional, dado que existen igualmente indicios, se abrió otra investigación para aclarar a qué se refería Santórum en las escuchas judicializadas.