El declive de las procesiones marítimas

El covid-19 agrava la crisis de unas comitivas por la ría, lastradas ya por la burocracia


pontevedra / la voz

Las procesiones por el mar en la ría de Pontevedra corren el riesgo de convertirse en fotografías amarillentas en nostálgicos álbumes de fotos familiares. La pandemia del covid-19 ha agravado la crisis de unos periplos religiosos marítimos que ya estaban muy tocados por la burocracia. Las citas de Marín, Sanxenxo y Portonovo siguen en el aire. La primera a escasas semanas de su habitual celebración el 16 de julio, día del Carmen. Bueu y Combarro ya han confirmado que no habrá ni procesión por el mar, ni por tierra.

En Marín, Pascual es el alma de la organización de un evento que todos los veranos saca a la calle a miles y miles de personas. De todas las procesiones marítimas, la marinense es la que goza de mejor salud, en cuanto a asistencia de público y número de barcos por el mar, pero este año no se sabe aún que va a pasar. «De momento estamos en ellos, queremos hacerla, estamos preparando los papeles y hemos solicitado el permiso», indica. La organización de una procesión marítima no es sencilla. Primero hay que asegurarse el barco. En Marín ese problema está resuelto porque Antonio Alonso, propietario de la empresa Amare Marín, está dispuesto a ceder uno de sus remolcadores para llevar la imagen del Carmen en julio. Lo lleva haciendo ya años, de manera totalmente desinteresada.

Sin embargo, hay que conseguir la autorización de la Autoridad Portuaria, de la Capitanía Marítima, de Fomento, e informar la Guardia Civil del Mar. Ahora mismo Pascual señala que está pendiente de esos permisos administrativos, donde se detallarán las cuestiones de aforo del barco que transportará a la Virgen. Será entonces necesario hacer un seguro para los portadores de la imagen. La organización no cubre las responsabilidades civiles de los otros barcos.

Si esto no fuese ya bastante complicado de por sí, ahora hay que tener en cuenta las restricciones de aforo impuestas por el coronavirus. Nada de llenar el barco hasta la bandera. Como mucho, los tripulantes mínimos necesarios y los costaleros, que «con dos relevos son como 36 hombres, porque nos relevamos dos o tres veces de la iglesia la puerto». Hay que cargar con 400 kilos para llevar la imagen a la rada. Pascual está esperanzado de que sí pueda haber procesión, pero en caso contrario, siempre queda en recámara un plan B. «Aunque no saliese la procesión, si el remolcador está dispuesto se puede hacer una ofrenda floral si no pudiera ir la imagen». Sin embargo, es una alternativa poco deseada. No se compara con la procesión.

Segundo año sin periplo

En Bueu, la otra gran procesión de la ría pontevedresa, el 16 de julio no habrá ni procesión marítima ni tampoco comitiva por las calles de la villa. A Bueu la burocracia ya se le atragantó el año pasado y no pudo hacerse la navegación por la ría, limitándose a una misa en la lonja. Este año ni eso, porque con el coronavirus, no es viable llenar la lonja con cientos de fieles. Darío, presidente de la comisión de fiestas, explica que el estado de alarma dejó en situación delicada a demasiada gente como para ponerse a pedir por las casas y las empresas. El programa se reduce a mínimos y se ocupará el Concello. En cuanto a la faceta religiosa se prevé una misa solemne en la iglesia parroquial con quizás una procesión alrededor del atrio, pero hasta aquí aparecen obstáculos. «Queríamos unha misa cantada, pero as corais non están ensaiando e a banda de música empezou agora».

Al otro lado de la ría, en circunstancias normales la siguiente cita sería en Combarro, el fin de semana siguiente al día del Carmen. El bateeiro Manuel Ferreiro confirmó que este año no habrá procesión marítima, ni tampoco se sacará la imagen por la localidad. Será la segunda gran convocatoria que se queda amarrada en tierra.

En Sanxenxo, la cofradía celebra el día del Carmen en septiembre, en el marco de la programación festiva del verano. El patrón mayor, Sauro Martínez, manifestó que todavía no está tomada la decisión, porque están pendientes de cómo evoluciona la temporada estival y las directrices de las autoridades. Por último, en Portonovo, tocaría la procesión de Santa Catalina el 21 de octubre. Aquí aparece el tiempo como otro factor. El patrón mayor, Juan José Besada, incidió en que «tomaremos a decisión sobre a fecha». Así que también mantiene la incógnita.

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