Los pocos barcos que salieron ayer al mar se limitaron a la ría y pescaron poco
03 feb 2017 . Actualizado a las 05:05 h.Puerto de Bueu. En torno a las doce y media del mediodía. «Ide a cuberto que vai caer un chuvasco dos fortes, non vos vai dar tempo a chegar», bromeaba un marinero, mientras bajábamos por el acceso de los pantalanes pesqueros. Dicho y hecho. Del cielo encapotado calló un diluvio de frías gotas mezcladas con granizo durante unos diez minutos. Efectivamente, no hubo tiempo a llegar secos al refugio que ofrecía el Centro Social do Mar, a escasos metros. Luego se calmó un poco. Hasta el próximo chubasco.
Este es el tiempo que se reprodujo una y otra vez a lo largo de toda la jornada y que forzó a la inmensa mayoría de la flota de bajura de Bueu a permanecer amarrada en el interior de la dársena. Pasó en Bueu y en todos los demás puertos, Marín, Portonovo, Combarro....
Sin embargo, unos pocos se aventuraron a hacerse a la mar. Por si había suerte. Nada de heroicidades, porque acercarse a Ons sería una locura. Los pocos barcos que faenaron algunas horas -sobran los dedos de una mano para contarlos- lo hicieron en el interior de la ría. El O Campo Dos fue uno de ellos. Su patrón, Juanjo Costas y otros dos marineros, al regresar, se pasaron la mañana ocupados en limpiar el aparejo. Pescaron poco, pero sus redes se llenaron de basura, algas y ramas.
«Fomos ao mar moi cedo, pero non pescamos case nada, trouxemos moito lixo nas redes e algunha pescadilla». Es una exigua captura que apenas da para compensar los gastos, pero había que probar suerte. «Nunca se sabe», recalca Costas. Visto el resultado es dudoso que vuelvan al mar en unos días. Al menos mientras dure el temporal.
En el mismo pantalán, José Manuel Agulla, patrón del Nuevo Celita, y José Ramón Vidal, marinero, aprovecharon la jornada preparando su barco para la captura de la vieira en la previsible campaña de este mes. «Nós fomos ao mar o luns e o martes, á navalla a Raxó», indican. Cubrieron la cuota de un producto cuyo valor va subiendo poco a poco.
Esta es la primera semana en todo el invierno en que la flota de Bueu padece un amarre prácticamente forzoso. Tras un otoño apacible y un tranquilo comienzo del invierno, febrero se presenta lluvioso. «Eu prefiro este tempo ao frío», recalcó Juanjo Costas, «é mellor para o peixe». Es una opinión compartida por muchos más. A ver si cuando se calme el mar mejora la pesca..