Lo que no se puede hacer en la playa

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / LA VOZ

MARÍN

RAMON LEIRO

Las normativas en la ría ventan o limitan el juego con balón y priorizan la convivencia y la seguridad del baño

12 ago 2016 . Actualizado a las 18:37 h.

Una larga sucesión de normativas, prohibiciones y matices rigen las actividades permitidas y las vetadas en las playas de la ría. Las ordenanzas, bandos y carteles colocados a la vista de todo el mundo mandan una cosa. La realidad, en la mayor parte de las mismas playas, dice otra distinta. Además, lo que se aplica en un concello puede no ser igual en el de al lado. Y para colmo, lo que se admite en una playa puede no tolerarse en la de al lado en un mismo municipio. La polémica surge cada cierto tiempo cuando, por la razón que sea, los concellos o los socorristas aplican las restricciones a rajatabla. Entonces surge el debate. Y es que seamos francos, muchas veces lo que está prohibido es tan habitual que choca. ¿Sabemos lo que está realmente permitido y lo que no se puede hacer en las playas pontevedresas? En Sanxenxo, un bando regula o prohíbe once prácticas. En Marín y en Bueu, las ordenanzas se pueden consultar en las webs municipales. En teoría, los carteles públicos advierten a los bañistas, pero no siempre se respetan y algunas cosas se persiguen más que otras.

En algunos concellos señalan que para aplicar las normas hay que tener sentido común. Los juegos con pelota y las palas están prohibidas en todos los arenales de bandera azul -más de 20 en cuatro concellos-. Aún así, es habitual ver personas jugando en la práctica totalidad de las playas de la comarca. En algunos concellos se admite que no es igual que se juegue en una esquina donde no se moleste a que se haga en medio de los bañistas. Lo mismo pasa con el juego de la pelota.

En Silgar, por ejemplo, un balonazo perdido acabó dándole a una niña que tuvo que ser atendida en el centro de salud. Silgar, al lado de la orilla o junto a las sombrillas, no parece el lugar más adecuado para jugar al fútbol. La concejalía de Medio Ambiente colocó avisos de la prohibición en los accesos el miércoles. Los socorristas en Major en julio tuvieron que recordar que las palas no se permiten, tras recibir quejas de algunos usuarios.

Sin embargo, en Lapamán y en Loira, sí se autoriza este uso. Los lugares para el vóley están habilitados por Bueu y Marín en una zona específica. El edil buenense Fidel Castro explica que esta tolerancia vale en todas. Lapamán es lo suficientemente grande, pero Lagos, más pequeña, no puede tener una zona acotada.

La convivencia y la seguridad son los dos criterios fundamentales que rigen gran parte de estas prohibiciones. Sanxenxo emite un bando de la alcaldía al empezar la campaña turística. Entre sus precisiones están muchas comunes a los demás concellos de la ría. Prohibidos los perros y otros animales domésticos en los arenales. Esta medida le costó a Marín hace tres años hasta manifestaciones, pero el Concello, secundado por una mayoría en la opinión pública, no cedió. Aún hoy no hay ningún arenal con mascotas en toda la ría. La más cercana está en O Grove.

Se prohíbe asar o cocinar en la arena. Es un veto común a toda la ría, e incluso extensible a merenderos como los de Montalvo o Major. En ningún municipio se deja acampar en la arena, ni pernoctar. Jabón, gel y champú quedan excluidos de las duchas. Se sobreentiende que para algo tiene la gente baños en sus casas. Los arenales tampoco son tablones de anuncios, la publicidad no se permite, salvo en competiciones o eventos oficiales. Las embarcaciones no pueden entrar en las zonas de baño, salvo socorristas y las radios no se autorizan si molestan, es decir, vaya a la playa con cascos y nadie tendrá inconveniente. Además del respeto al medio ambiente y no arrojar basura, Marín y Bueu introducen otro veto. Prohibida la «evacuación fisiolóxica no mar ou na praia».

Los infractores a este catálogo se exponen a una sanción. Ya solo las leves pueden sumar un máximo de varios cientos de euros.