Cientos de personas preguntan cada día en las casetas de información por las rutas a la isla, a la que se llega por barco desde Bueu, Sanxenxo y Portonovo
08 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Parece imposible, pero es cierto. Todavía hay muchos gallegos que nunca han estado en la isla de Ons y que aprovechan, como los turistas de más allá del Padornelo, las vacaciones de verano para acercarse al enclave buenense. Para conocer esta joya del Parque Nacional, las colas de visitantes son visibles desde lejos en cualquiera de los puertos de donde parten los barcos de pasaje -Bueu, Sanxenxo y Portonovo-. La promoción de la isla y la oportunidad de conocerla y disfrutar de sus playas y sus rutas de senderismo en un medio natural son algunos de los atractivos de aquellos que se acercan por primera vez a la isla.
Es el caso de Javier Pumarega y Laura Gutiérrez, asturianos, que explican que nunca habían estado en este enclave insular y a los que les atrae la posibilidad de sorprenderse. «Espero que sea por lo menos la mitad de bonita que las Cíes, que nos gustaron mucho», indica Laura Gutiérrez mientras espera el barco en Sanxenxo. Los dos admiten que saben poco o casi nada de la isla y que por eso el viaje es más novedoso.
Lo mismo le pasa a Sara, en este caso de Cataluña, que es la primera vez que visita la costa gallega y a la que le ha llamado la atención ver los arroaces saltando dentro de la ría, a escasa distancia de la costa. Las evoluciones de los arroaces sobre el agua o acompañando los barcos despiertan la admiración de muchos de los visitantes, como un atractivo complementario al viaje a Ons.
Carmen Rodríguez vino con su familia desde el municipio de Melide hasta Sanxenxo. Al llegar a la caseta del transporte de pasajeros se llevó una pequeña decepción. Esta coruñesa indicaba, entre risas, que su idea original era ir a las Cíes y que pensaban que podían coger el barco en el puerto sanxenxino, pero al llegar descubrieron que no podía ser, que para hacerlo tendrían que recorrer unos cuantos kilómetros más hasta Vigo o Cangas. Ons sonaba bien y al final la convencieron. Carmen Rodríguez se subió al barco de la isla con la intención de «pasar un día agradable» en un entorno natural, y de una isla de la que apenas conoce nada, pero que con el día de ayer tenía garantizado el sol y la playa. Y así, uno tras otro, siguen desfilando por los barcos a Ons, miles de personas cada semana.