Cerca de cuarenta especies de aves anidan en la ciudad en diferentes épocas del año Si uno abre bien los ojos y mira hacia arriba, no sólo puede contemplar la belleza de las estrellas, sino que también puede admirar esas pequeñas aves que pueblan el cielo de las ciudades. Son alrededor de cuarenta las especies que eligen la urbe para anidar, buscando, entre otras cosas, la calidez de los parques y jardines, un refugio frente a posibles depredadores y una fuente de alimentación, al amparo del hombre. Jilgueros, gorriones y mirlos compiten con otro tipo de aves por una miga de pan y un lugar donde dormir.
29 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Existen bastantes especies, propias de medios abiertos, que encuentran en la ciudad hábitats similares a los de los bosques y consiguen una adecuación favorable. Una característica común a las aves urbanas es que todas buscan estructuras humanas para instalarse o reproducirse, bien en medios arbóreos, o bien en medios rocosos. El gorrión común habita preferentemente en áreas urbanas y es frecuente en calles y plazas. Instala el nido debajo de alguna teja o en cualquier agujero. Un elevado número de vencejos anidan en la Muralla _que no sólo forma parte del patrimonio histórico, sino que también constituye una gran reserva de vida silvestre_. El vencejo es una ave insectívora que permanece en la ciudad de abril a agosto. El avión común, más conocido como golondrina de las ciudades, llega en marzo en bandadas muy numerosas para anidar en la ciudad. Este pájaro hace nidos de barro en los balcones, contra el marco de las ventanas o bajo el alero de los tejados. A finales de agosto levanta el vuelo, siguiendo siempre el mismo camino. Especies invernales El estornino acude en invierno en bandadas muy numerosas y abandona la ciudad en primavera para criar en los países del norte. Adopta este comportamiento grupal como método de defensa frente a aves rapaces. Anida en agujeros de las peñas, de los troncos o de las paredes y tiene la costumbre de construir dormideros comunes para defenderse de los depredadores y para obtener más calor. Su principal alimento lo constituyen los insectos y las semillas. A los estorninos les gusta reunirse en arboledas o en tejados altos, donde lanzan chillidos discordantes, sobre todo en la puesta del sol. Esta actitud provoca el desprecio de la gente y de las autoridades que han llegado a talar árboles para evitar su asentamiento, hasta reducir el número de ejemplares en varios miles. La lavandera blanca también construye dormideros comunales, aunque prefiere los parajes húmedos. Anida con frecuencia en tierra y prolifera en la zona de la avenida de Ramón Ferreiro. Esta ave insectívora acostumbra a acercarse a las poblaciones cuando el frío acecha, de ahí que también se la conozca por el nombre de aguzanieves. Todas estas aves, tanto las estivales como las que vienen a invernar, tienen sus razones para preferir la ciudad. Opinión del ornitólogo Xavier Vázquez Pumariños, experto en ornitología y vocal de Adega, explica porqué eligen el medio urbano: «las aves encuentran aquí un refugio, con menos depredadores, mejor temperatura y un hábitat similar al suyo propio; y también una fuente de recursos, con grandes posibilidades alimenticias y defensivas». Además, «la ciudad les ofrece monumentos antiguos, grandes parques, poblados árboles... cuantos más elementos diferentes, más posibilidades de vida para las especies». Y no sólo eso, ya que «las ciudades suelen ser reservas muy interesantes de vida silvestre que se pueden canalizar como recurso de educación medio ambiental».