De descuartizadores y caníbales a terroristas yihadistas

En sus veinte años de existencia, las paredes de la prisión han acogido a los delincuentes más conocidos


Pontevedra / La Voz

El reciente traslado a la cárcel de A Lama de uno de los presos más peligrosos de los penales españoles, el guineano Fabrizio João Silva Ribeiro, el Hannibal Lecter de las cárceles, donde ha coincidido con el alemán Stefan Atzler, condenado por matar y filetear a un agricultor albaceteño, ha puesto de manifiesto la peligrosidad de algunos de los reclusos que están ingresados en este centro penitenciario. Y es que, ya fuera por unos pocos días o por una larga estancia, en sus veinte años de existencia, por A Lama han pasado toda clase de convictos, desde condenados por el 11M hasta reconocidos banqueros, desde delincuentes de guante blanco hasta los terroristas más sanguinarios. Y para hacer frente a todos ellos, una plantilla de funcionarios que ha venido denunciando la escasez de personal y falta de medios.

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Con un población reclusa que supera ligeramente, hoy en día, los 1.100 internos -en el pasado, se rondó los dos mil presos para un centro que fue concebido para 1.008 personas-, buena parte de la atención mediática está centrada en Rosario Porto. Cumple una condena de dieciocho años de prisión por el asesinato de su hija Asunta en septiembre del 2013. Actualmente, se encuentra en el módulo de enfermería, si bien semanas atrás protagonizó un incidente que determinó que se reforzará la vigilancia para evitar que se autolesione.

Por la enfermería también pasaron Enrique Abuín, el Chicle, pendiente de ser juzgado por la muerte de Diana Quer en agosto del 2016 y anteriormente David Oubel Renedo, el primer reo condenado en España a prisión permanente revisable por el doble asesinato de sus hijas Amaia y Candela el 31 de julio del 2015 en Moraña. También mató a sus dos hijas -las envenenó con el monóxido de carbono del tubo de escape de su coche- y fue condenado a cuarenta años Víctor Bouzós Álvarez; un crimen de las mismas dimensiones que el que perpetró Javier Estrada en el 2011 en A Coruña al acabar con la vida de los mellizos hijos de su pareja.

Y si de asesinos se trata, ahí están los casos de José Manuel Rodríguez Lamas, el Pulpo, quien tiroteó a tres personas en un hostal de Vilaboa a finales de los noventa en lo que se consideró pudo ser un ajuste de cuentas por drogas -en el 2005 reveló donde se deshizo de un cuarto cadáver- o de José Manuel Durán González, O Chioleiro, condenado por el crimen de Alicia Rey en diciembre del 2004 en A Lama. Anteriormente, ya había purgado otra condena por apuñalar hasta la muerte a su abuela en 1988.

Feminicidios

De igual modo, las celdas de esta prisión sirvieron de reclusión para, entre otros, Juan Antonio Lusquiños, quien mató a puñaladas a su expareja en Ponte Sampaio en octubre del 2015; José Luis Cortiñas, condenado por asesinar a su esposa embarazada Lupe Jiménez con la que tuvo seis hijos; Manuel Enrique Suárez Barbosa, quien en 1998 asesinó a su mujer y su bebé a hachazos deshaciéndose posteriormente de los cadáveres en la basura; o Javier Campos Triñares, quien purga una condena por haber violado y dado muerte a golpes -en su caso, se consideró un delito de homicidio- al hijo de dos años y medio de su compañera sentimental. Jacobo Piñeiro, autor del crimen de la calle Oporto de Vigo, fue condenado en el 2010 a 58 años por las muertes de Isaac Pérez Triviño y Julio Anderson Luciano ocurridas cuatro años antes.

Las características de A Lama hace que sea considerado un centro penitenciario de alta seguridad, circunstancia que implica que, periódicamente, ingresen personas a las que se vincula con los crímenes más sanguinarios y violentos. No es de extrañar, por tanto, que sus puertas hayan sido franqueadas por miembros de organizaciones terroristas, como ETA o el Grapo, así como por integrantes de grupos yihadistas.

Entre los primeros, Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, de quien se dice que pudo haber ordenado más de medio centenar de atentados como máximo responsable del aparato militar etarra que le costaron la vida veintiséis personas; Idoia López Riaño, la Tigresa, con más de dos decenas de muertes a sus espaldas; Antxon López Ruis, Kubati, asesino de la exdirigente de ETA Dolores González Catarain, Yoyes; o Juan Carlos Iglesias Chouzas, Gadafi…

De igual modo, más de veinte condenados por los atentados del 11M han pasado por la cárcel pontevedresa, caso de José Emilio Suárez Trashorras y Otman El Gnaoui. La viguesa Olga Oliveira, acusada de asesinar al coronel Manuel López Muñoz en 1990, o Telmo Varela son dos de los nombres asociados al Grapo que permanecieron ingresados en A Lama.

En otros supuestos, hay quien está pendiente de juicio. Entre los preventivos, César Adrio Otero, para quien la Fiscalía pide 27 años de prisión por la muerte de Ana Enjamio, seis años menos que los que solicita la Xunta, o Marcos Vidal, autor confeso de la muerte de Manuel Rivas Muíños en Ponte Caldelas. El que no llegó a ser juzgado fue Maximino Couto Durán, el pontevedrés que, presumiblemente, mató accidentalmente a su pareja en noviembre del 2005 y que, acto seguido, intentó atentar contra la vida de su exmujer para finalmente acuchillar a un policía nacional. Terminó quitándose la vida en la cárcel.

Depredadores sexuales

Al igual que ocurre con los condenados por muertes violentas, por este centro penitenciario han pasado algunos de los agresores sexuales más peligrosos de España. Son decenas los condenados que, en algún momento dado, han cumplido parte de una pena o su totalidad entre los barrotes de esta institución. Entre los más violentos, una manada de depredadores sexuales que en noviembre del 2001, raptaron y agredieron sexualmente a dos chicas en Pontevedra y Lugo, ciudad esta última en la que intentaron secuestrar a una tercera víctima.

Los hermanos Amable y Juan José Gómez Cuns, José Manuel Marrozos Vázquez y José Luis Muíño Traba fueron condenados a más de trescientos años por la Audiencia de Pontevedra como autores de trece delitos.

En otros ocasiones, se trató de violadores en serie, caso de Andrés Mayo, el violador del chándal, a quien en el 2009 le impusieron 73 años de cárcel por cuatro violaciones, dos agresiones sexuales consumadas y otras dos en grado de tentativa entre los años 2006 y 2007 en A Coruña. No fue su primera condena. A principios de los noventa ya había sido considerado culpable de otras once agresiones sexuales en León y Asturias.

Un perfil similar presenta el violador del estilete. A sus 56 años, Félix Vidal Anido se estima ha violado a más de medio centenar de mujeres entre las décadas de los ochenta y noventa. Se benefició de la doctrina Parrot para quedar en libertad en el 2013, si bien no tardó mucho tiempo en reincidir.

Violador y asesino. Ese es el perfil de Pietro Arkan, quien en junio de 2001 asaltó un chalé de Pozuelo de Alarcón, en Madrid, ejecutó de un disparo al abogado Arturo Castillo, disparó sobre su mujer, a la que dio por muerta, atacó con un machete a la mayor de las hijas del matrimonio y agredió sexualmente a la menor de las hermanas. Horas después era detenido tras un intercambio de disparos con la Policía Nacional. Fue condenado a 75 años y pasó una temporada en el penal pontevedrés.

Crimen organizado

No cabe duda de que una de las principales lacras delictivas de las Rías Baixas está vinculada con el narcotráfico, circunstancia que explica que sean numerosos los reclusos, preventivos o penados, que se encuentran en A Lama por causas judiciales relacionadas con la droga. Manuel Charlín Gama o Sito Miñanco se encuentran entre los narcos que han pisado esta institución.

De igual modo, aún se recuerdan las extremas medidas de seguridad que se adoptaron en el traslado de Zakhar Kalashov, de la mafia georgiana, de la prisión de A Lama, donde permaneció unos siete meses, a la de Teixeiro. Posiblemente, sea el preso más vigilado de todo el territorio nacional.

el rostro del delito

Fue condenada a 18 años de prisión por el asesinato de su hija Asunta en septiembre del 2013.

Se le considera uno de los mayores depredadores sexuales de la historia de España.

Primer reo en España en ser condenado a prisión permanente revisable por asesinar a sus hijas.

Cumplió condena por acabar con la vida del coronel Manuel López Muñoz en el año 1990.

Preso preventivo a la espera de juicio por el crimen de Diana Quer. Ahora está en León.

Acabó con la vida de su esposa embarazada. Actualmente está fuera de Galicia.

El Supremo redujo a 37 años la pena impuesta a este coruñés por matar a los hijos de su pareja.

Al violador del chándal se le vincula con cerca de una veintena de agresiones sexuales.

La Audiencia de Pontevedra aún no dictó sentencia por el juicio por blanqueo de capitales.

Junto a los hermanos Amable y Juan José Gómez Cuns y José Luis Muíño Traba, violó a dos mujeres.

El patriarca del clan ha permanecido largas temporadas en prisión por drogas y blanqueo.

Es uno de los grandes capos de la mafia rusa y está sometido a un control extremo.

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