La caída de un eucalipto en A Ermida, Pontevedra, destroza un gallinero
PONTEVEDRA
Los vecinos de la zona acumulan tres años de quejas porque los árboles de una finca particular crecen sin control y demasiado cerca de las viviendas
13 feb 2026 . Actualizado a las 11:31 h.Los vecinos de A Ermida, en la parroquia pontevedresa de Marcón, llevan muchos años viviendo pendientes de los eucaliptos que rodean sus viviendas. Los árboles de una finca particular, que crecen sin control desde hace más de una década, se han convertido en una preocupación constante para las familias de la zona, que acumulan quejas y denuncias en el Concello de Pontevedra sin obtener una respuesta efectiva.
El temor se intensifica cada verano. El riesgo de incendio es elevado y la memoria reciente de los fuegos que han arrasado los montes gallegos hace que la inquietud aumente cada vez que el clima se vuelve más seco. Pero este invierno, a la amenaza del fuego se ha sumado otra: el temporal.
En los últimos días, uno de los grandes eucaliptos situados a menos de 50 metros de las viviendas, distancia mínima que marca la normativa, cayó empujado por el viento, impactando de lleno contra el gallinero de una familia del lugar. El árbol provocó daños materiales y destrozó la estructura, aunque por fortuna no hubo que lamentar heridos ni entre las personas ni entre los animales.
Cristina Acuña, hija de los propietarios del gallinero, relata que el incidente pudo haber sido mucho peor dada la cercanía de la vivienda y del garaje. Sus padres, explica, acuden una vez al mes al ayuntamiento para presentar una nueva denuncia, en un intento de que se actúe sobre la finca colindante. Hasta ahora, aseguran, no han recibido ninguna solución.
«No es una cuestión de dinero»”, insiste Cristina. Los vecinos se ofrecen incluso a asumir el coste del desbroce o de la retirada de los árboles más próximos a las casas, si eso permite garantizar la seguridad del vecindario. Lo único que piden es que se actúe antes de que ocurra una desgracia mayor y, a poder ser, antes de que de nuevo el verano vuelva a traer los temores por el riesgo de incendio.
La preocupación de los vecinos no es infundada. En Galicia, los temporales y la falta de mantenimiento forestal han provocado situaciones de riesgo similares en los últimos días. Un ejemplo reciente es el caso de la joven de 20 años que salvó la vida en Caldas de Reis después de que un pino de tres mil kilos cayese sobre su coche, un suceso que reavivó el debate sobre la proximidad del arbolado a viviendas y carreteras.