El Pontevedra arranca el año con premio al vencer a Racing de Ferrol (2-1)
PONTEVEDRA
Dos goles de Alain Ribeiro y Resende dejan la victoria en Pasarón
03 ene 2026 . Actualizado a las 21:12 h.Este Pontevedra se ha abonado a soñar. Acabó en volandas el año y así arrancó un 2026 en el que demostró que no está dispuesto a echar el freno. Lo hizo con un derbi que se vivió desde bien temprano por las calles de Pontevedra. Pasarón era el escenario para la traca final de un partido declarado de alto riesgo por la Federación. Se enfrentaban el tercero contra el quinto: dos equipos con aspiraciones muy distintas en la categoría, pero que comparten zona de play-off.
Y para la fiesta, Rubén Domínguez dispuso a su once de gala manteniendo ese cambio de posiciones que le dio resultado en los últimos partidos. Situó a Alain en el centro de la defensa y adelantó a Montoro para que cortase la movilidad de Azael, el baluarte de los racinguistas, quien en su primera titularidad por la baja de Álvaro Peña no logró desquiciar a una defensa granate tan bien armada que se convirtió en una muralla protegida, en última instancia, por Marqueta. Pese a eso, fue el que más peligro generó en una primera parte con alternancias. El conjunto de Pablo López tuvo un cuarto de hora de peligro antes de ceder el dominio a un Pontevedra que subió la presión. Y con ella llegó la primera polémica: una acción sobre Vidorreta dentro del área hizo que Rubén Domínguez reclamase sin éxito un posible penalti.
Al Racing le costaba combinar desde el interior. Faltaba velocidad para poder hacer daño y fiaba sus ocasiones a lo que llegaba desde fuera por medio de Álvaro Juan y Dacosta, pero Vidorreta y Miguel Cuesta no dejaron sacar rentabilidad a esa dupla de extremos que no tuvo su tarde. Un error de Azael en la entrega lo aprovecharon los locales para provocar un córner. Sacó Yelko Pino al segundo palo y Alain Ribeiro golpeó de cabeza para adelantar al Pontevedra en un estadio que se vino abajo. Fue el punto de inflexión para que los granates se creciesen y la buscasen una y otra vez. El Racing se desdibujó y confiaba su presión a Azael.
La última jugada de la primera parte fue una especie de premonición de lo que sería la reanudación. Un contragolpe de los visitantes acabó con un mano a mano entre Álvaro Juan y Marqueta, que desvió el balón casi sobre la línea de gol. A la vuelta, el Pontevedra movió el banquillo al sentar al capitán y meter a Resende en su posición. Pero los racinguistas salieron con otra mentalidad: la arrolladora. Le bastaron cinco minutos para que la presión sobre el área rival tuviese resultado. Y tuvo que ser de nuevo a balón parado como llegarían las tablas. Zalaya recogió el balón tras un saque de córner y superó a Marqueta.
Tocaba reorganizar el juego para volver a meter al Pontevedra en un partido de los que hacen disfrutar a la grada. Este sábado había más de 8.500 espectadores vibrando en Pasarón. Garay entró por Luisao para cambiar el esquema. Rubén devolvió a Montoro a su posición con una línea de cinco defensas y dos hombres en punta para tratar de generar más peligro. Y el Racing hizo lo propio ganando agresividad con Pascu y Jairo, que acompañó a Azael en el ataque.
El partido se jugaba solo en campo del Pontevedra, mientras Pablo López metía más madera con Concha y Escobar por Dacosta y Giménez. A diez minutos del final, ambos peleaban por acabar con el reparto de puntos. Fue entonces cuando los locales firmaron la sentencia de un derbi en el que siempre creyeron. Supieron jugar con los tiempos y sufrir cuando tocó hacerlo hasta dejar los tres puntos en un Pasarón que acabó botando, como en las grandes tardes. Y volvió a sonar «La Morocha».