Los actos de recuerdo no consuelan, aunque se agradecen. Pero las familias de las víctimas mortales necesitan la verdad de lo ocurrido con el Villa de Pitanxo
19 feb 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Este primer aniversario de la tragedia del pesquero Villa de Pitanxo ha resultado amargo. A pesar de los actos de recuerdo y homenaje alentados desde las Administraciones públicas, el dolor es muy grande. Las placas no consuelan. Aunque sea de agradecer el detalle.
Esos reconocimientos dejan un sabor agridulce entre los deudos y en la ciudadanía pues aún persisten la conmoción causada por el suceso, la angustia de las familias y la falta de respuestas a los interrogantes que rodean el naufragio del buque. Por ende, la necesaria depuración de responsabilidades penales, si, como parece, procederían.
Asimismo, este año transcurrido sirvió para confirmar que el Gobierno de España vendió humo a las familias. Las promesas que contrajo el presidente Pedro Sánchez ante los abatidos familiares cuando aceptó recibir a algunos de ellos en el aeropuerto de Labacolla, se incumplieron. Hasta que la Comisión Europea ha decidido apretarle clavijas.
Es obvio que, en estos doce meses transcurridos, ni las familias de las víctimas han podido elaborar el duelo por sus difuntos ni las varias investigaciones en marcha han deparado explicaciones para esclarecer lo ocurrido aquel 15 de febrero en el caladero de Terranova. El resultado de las averiguaciones será de enorme ayuda para que las familias de las 21 víctimas puedan ir cicatrizando la enorme herida que sufrieron. Pero van a tener que seguir esperando meses y meses por la verdad.
De las investigaciones abiertas para esclarecer cómo fue el accidente del pesquero, las causas del hundimiento y para determinar si el capitán del barco y la empresa armadora actuaron adecuadamente, la que probablemente concluirá antes será la que corresponde a la Justicia. Por el contrario, la que desempeña el Gobierno, a través de la Comisión de Investigación de Accidentes Marítimos (CIAIM), dependiente del Ministerio de Transportes, demorará uno o dos años más. Tenemos ejemplos locales sobrados del retraso con el que se revelaron informes de diversos naufragios en nuestro litoral. Evoco el caso del pesquero Nuevo Marcos, hundido tras colisionar contra una batea en plena ría de Pontevedra con tres víctimas mortales. El informe oficial se publicó 27 meses después del suceso.
Afortunadamente serán las pesquisas judiciales las que, por tanto, ofrecerán antes respuestas a las familias y a la sociedad. Las diligencias se mantienen en el ámbito de la Audiencia Nacional lo que constituye una mejor garantía para la suerte de la causa judicial.
Los intentos de inhibirse en favor de juzgados de instrucción locales, ya en Marín, ya en Vigo, hubieran complicado las investigaciones debido a la enorme diferencia de medios de que dispondrían frente a toda una Audiencia Nacional. Y habría tenido como consecuencia un entorpecimiento y un mayor retraso en la instrucción del sumario.
Versiones
Que las diligencias sigan a cargo del magistrado Ismael Moreno, titular del Juzgado Central número 2 de la Audiencia Nacional es un alivio para las familias de las víctimas y un quebradero de cabeza tanto para el patrón del pesquero como para la empresa armadora que están bajo el foco de las sospechas. De hecho, Juan Padín, capitán del Villa de Pitanxo sigue con el pasaporte retirado, en condición de investigado como presunto responsable de 21 homicidios por imprudencia profesional.
De los tres supervivientes del naufragio, tanto Padín como su sobrino, Eduardo Rial, mantienen versiones de lo ocurrido concordes con la que interesa a Pesquerías Nores, armadora del buque hundido, cuya responsabilidad también está en tela de juicio.
A expensas de lo que puedan reportar otros elementos de prueba e informes que reclame la Audiencia Nacional, hasta el momento, es el testimonio del marinero de origen ghanés Samuel Koufie el que desveló una versión diametralmente opuesta a la del patrón y la empresa. Y junto con el relato del marinero africano radicado en Marín, también han sido muy indicativos para el magistrado, los testimonios de los marineros del pesquero Playa de Menduiña que asistieron a los supervivientes y hablaron con ellos a bordo.
Al respecto, hay un hecho tan incuestionable como contundente: tanto Samuel como los marineros del Playa de Menduiña han sido homenajeados públicamente en estos días y se les ha reconocido su valor. No me consta que ni el patrón, ni su sobrino, ni la armadora del Villa de Pitanxo hayan recibido reconocimiento alguno.
Bajar al pecio
Otro elemento de prueba que, a lo mejor, habría podido servir para esclarecer hechos y responsabilidades ha quedado a merced de lo que las corrientes marinas y los meses transcurridos hayan dejado en el pecio del pesquero hundido en las tempestuosas aguas de Terranova.
El imperdonable retraso que se ha acumulado en acometer esa investigación submarina, demandada desde el minuto uno por las familias, la Xunta de Galicia y otras instancias, es responsabilidad directísima del Gobierno central. Ahora, urgido por Bruselas, el ministerio anuncia que licitará la expedición que —ya veremos— si finalmente se acomete en verano.
La cuestión es qué se van a encontrar año y medio después del naufragio. Y de qué servirá. Es probable que el propio mar haya destruido pruebas que habrían resultado cruciales.