La AP-9 prende una mecha en la provincia de Pontevedra

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La autopista AP-9 a su paso por el concello de Vilaboa
La autopista AP-9 a su paso por el concello de Vilaboa RAMÓN LEIRO

1977: Los detractores de la autopista llevaron sus quejas al rey y a varios ministros, en una escalada de movilizaciones que culminó con la manifestación de 7.000 personas en la ciudad del Lérez

09 mar 2022 . Actualizado a las 10:05 h.

La autopista era, hace 45 años, uno de los grandes debates públicos de Galicia y en la provincia de Pontevedra el conflicto social llegó a una fuerte escalada de protestas. Fue un debate visceral, entre los detractores de la obra y sus defensores. No ayudó mucho a calmar los ánimos la forma en que se actuó desde la Administración ni cómo se cuantificaron y ejecutaron las expropiaciones a muchos afectados. Al final, ganó el Estado y la obra se hizo. Hoy, casi cinco décadas después, las nuevas generaciones apenas pueden sospechar la polémica que originó esta obra.

El panorama estaba tenso en 1977 en los concellos que atravesaría la futura vía de alta capacidad en la provincia, sobre todo en el tramo entre la ciudad del Lérez y Rande. La Voz de Galicia informó de los movimientos por ambas partes del conflicto. «Piden la paralización de las obras de la autopista», se titulaba un 8 de marzo de hace 45 años. La ofensiva de los opositores se extendió a todos los frentes que se les podía ocurrir. Vecinos de Pontevedra y de O Morrazo viajaron a Madrid para entregar copias de sus quejas en los ministerios de Agricultura, Gobernación, Marina, Presidencia del Gobierno y Obras Públicas, la Dirección General de Sanidad, el Icona, la Comisión de Derechos Humanos y hasta la Casa Civil del Rey. Fue un preludio de la manifestación que se convocó para septiembre y que reunió en aquellos últimos días del verano de 1977 a unas siete mil personas en la capital provincial.

¿Qué alegaban los detractores de la AP-9? Señalaban que la obra «ocupa grandes extensiones y las mejores tierras de labranza» y añadían que la autopista «supone un obstáculo para las posibilidades de nuestra economía» porque entendían que en Galicia «no es racional un sistema de transporte lineal», donde además, según su punto de vista, solo se atendía a «intereses económicos de la empresa».