Luis Cortes, general jefe de la Brigada reconoce que lo más duro fue «no poder hacer más»
28 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.El pasado 31 de octubre se cumplió el segundo aniversario de la toma de posesión de Luis Cortés Delgado como general jefe de la Brigada Galicia VII: «Cuando me designaron para mandar la Brilat me consideré un afortunado, no solo por el hecho de volver a ejercer el mando de unidades sino por hacerlo en esta gran unidad. Tras este período me reafirmo. Estos dos años han venido jalonados por la pandemia, que nos ha supuesto todo un reto por el desempeño de apoyo a nuestros conciudadanos y el habernos adaptado a vivir en ambiente covid. Ello, por tanto, ha hecho que profesionalmente haya sido una experiencia de mando única. Otro tema es la pena de haber perdido parte de esa vida social y cultural que ofrece esta tierra, y no hablo precisamente de la inherente al cargo», señala aludiendo a esta efeméride.
—¿La Brilat era la unidad que se imaginaba o le sorprendió?
—La conocía anteriormente de participar en ejercicios y maniobras e incluso, de haber relevado o coincidido con unidades de la Brilat en zona de operaciones —en Líbano, en Afganistán, en Bosnia y en Kosovo—, pero reconozco que, tras dos años, lo que más me ha sorprendido ha sido el soldado de la Brilat: duro, humilde, abnegado... Posiblemente estas virtudes van implícitas en el carácter de la gente de esta región del noroeste de España; su entrega y dedicación a lo que hace hasta decir basta, impresiona.
—Es usted gaditano, ¿le costó aclimatarse a Pontevedra?
—Del sur de la península a Galicia he pasado por muchos destinos, sobre todo en Madrid, además de cuatro años en diferentes misiones internacionales. La temperatura de esta tierra es muy parecida a la de Cádiz aunque no la lluvia con la que convivimos, que ya es parte de mi rutina, aunque este otoño nos va perdonando. Al principio reconozco que preguntaba después de dos meses de estar aquí, si esto de la lluvia era todos los días. La respuesta fue fácil, me contestaron: «Depende... Bueno... Y, finalmente, sí».
—A los pocos meses de tomar posesión se produjo la pandemia del coronavirus. Imagino que es algo para lo que no se está preparado de antemano.
—La situación de enfrentarnos a la pandemia fue igual de sorpresiva para toda la sociedad, pero decirle que, por supuesto, a otra escala, en otra dimensión. Es una misión que surge igual que otras veces, como cuando fuimos a Bosnia, al chapapote, a vigilar las infraestructuras en el año 92, etcétera... Nada nuevo bajo el sol.
—Echando la vista atrás, ¿qué destacaría del papel desarrollado por los militares de la Brilat durante los meses más duros y complicados de la pandemia?
—La adaptación a la nueva situación de forma rápida y ágil, amoldando procedimientos de forma casi natural. Destaco la empatía y la solidaridad con la gente. Como militares y servidores públicos, hemos realizado patrullas en muchas localidades, desinfecciones en centros sanitarios, residencias, infraestructuras críticas, vigilancia de fronteras en el marco de la operación Balmis, seguimos colaborando con varias comunidades autónomas realizando actividades de rastreo en el marco de la operación Misión Baluarte, donde todavía continuamos realizando estas funciones en Castilla y León y en Galicia, aunque con mucho menos personal que hace casi un año. Lo más duro, sin duda, fue compartir el sentimiento de no poder hacer más, especialmente por nuestros mayores. Añadir que también fue duro para el personal destacado, con la familia lejos, teniendo que cumplir su misión separado tanto tiempo de los suyos por no tener autorizados los desplazamientos aquellos meses unido a la incertidumbre de la duración de la situación.
«La futura Brilat se dotará de las capacidades para convertirse en un Sistema de Combate Integral»
Además de los despliegues simultáneos en Malí e Irak, la Brilat los compaginará con su compromiso con la OTAN formando parte de la Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad (VJTF 21), un empeño que conlleva, entre otros cometidos, disponer de una alta capacidad de respuesta: «En un plazo de cinco días, tenemos que poner a disposición de nuestros aliados una unidad tipo batallón con todos sus apoyos allá donde lo requiera la Alianza».
—¿Qué supone ser parte de la VJTF? ¿Qué tipo de cometidos tiene esta misión?
—Contribuimos al esfuerzo de ser parte de la punta de lanza de la OTAN junto a unidades de otros países. Esto supone, sobre todo, preparación y disponibilidad a lo largo de este año 2021. Esta contribución pone de manifiesto el compromiso de las Fuerzas Armadas españolas con las organizaciones internacionales a las que pertenece España, en este caso, con la OTAN, pero también con la Unión Europea y con la Organización de las Naciones Unidas.
—Me imagino que compaginar todo este esfuerzo es un reto para la Brilat, pero también una demostración de sus capacidades.
—No es nuevo para la Brilat diversificar esfuerzos. Muchas veces nos fijamos en datos de cantidad de efectivos, pero me gustaría llamar la atención sobre la cualificación que se exige al personal que despliega, desde el nivel de idiomas necesario —inglés y francés— hasta especialistas en desactivación de explosivos, pasando por todo tipo de especialidades que permitan vivir y cumplir la misión durante seis meses.
—¿Y si le pregunto por los retos de futuro que le aguardan a la brigada pontevedresa?
—El futuro de la brigada y sus retos son los que tiene nuestro ejército. En los próximos años, el
Ejército de Tierra deberá actuar en entornos de creciente complejidad. Esto, unido a los rápidos avances tecnológicos, la gran influencia de los medios de comunicación y las redes sociales, obliga a ir evolucionando en el concepto de empleo de la Brilat. En este sentido, la futura Brilat se dotará de las capacidades necesarias para convertirse en un Sistema de Combate Integral. Miramos al futuro con mucho optimismo, conscientes de todo lo que viene y comprometidos en asumir estos nuevos retos.
«Tuvimos la inmensa suerte de no tener ningún brote en el cuartel»
Aunque contribuir a la lucha contra la pandemia del coronavirus fue una prioridad para la Brilat durante buena parte de los últimos meses, el general de brigada Luis Cortés Delgado deja claro que, no por ello, se descuidó el adiestramiento o la preparación para otros cometidos, como puede ser la operación Centinela Gallego contra los incendios forestales. Eso sí, reconoce que «nuestra preparación hubo que adaptarla a la situación».
—¿Cómo fue esa preparación?
—La brigada, en términos generales, se configuró en tres turnos de lunes a lunes, un día despliegue en las cuatro provincias gallegas, Asturias, y en Palencia y Valladolid —patrullas, desinfección, frontera, reserva...—. Otro estaba teletrabajando repasando procedimientos, técnicas y tareas individuales dirigido por sus jefes de compañía, sección y pelotón, y el tercero se incorporaba en turnos de mañana o tarde a la unidad para hacer de forma presencial instrucción físico-militar, seguridad, mantenimiento de equipos... El cuartel general y las planas mayores estuvieron activados de forma permanente. En mayo, fruto de nuestro compromiso con la estructura VJTF 21 —siglas de Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad— de la OTAN hubo que realizar ejercicios, de menor entidad que los previstos inicialmente, en campos de maniobras cercanos con estrictas medidas covid. En la operación Centinela Gallego, exactamente igual, extremando estas medidas higiénico sanitarias. Tuvimos la inmensa suerte de no tener ningún brote en el cuartel.
—En relación con la operación Centinela Gallego, ¿cómo se ha desarrollado?
—Especialmente positiva fruto de la experiencia ya acumulada durante años de participación y gracias a unas condiciones meteorológicas y unos índices de riesgo más favorables que en campañas anteriores, lo que no quita el haber estado 24/7 durante los 45 días de campaña. Destaco la excelente acogida que, año tras años, nos ofrece la población y autoridades en las áreas donde desplegamos, y nuestra integración en el dispositivo que establece el convenio anual entre la Xunta y Defensa.
—¿Qué aspecto subrayaría del papel del Ejército a la hora de combatir los incendios forestales?
—La disponibilidad y la satisfacción de poder contribuir a la vigilancia y disuasión que preserve esta riqueza natural con que cuenta Galicia y la salvaguarda de los bienes de nuestros vecinos.