Tiempos de reacción

Telmo Martín presentó el plan de cuadrículas para Silgar mientras Miguel Fernández Lores aún medita las peticiones de la hostelería que mañana se enfrenta a la fase 1


Esta pandemia que padecemos nos obliga a una permanente reinvención. Demanda capacidad de respuesta. En cuanto menor tiempo de reacción sea, mejor. Es una exigencia transversal. Desde ciudadanos hasta gobernantes.

Esta semana, con apenas 24 horas de diferencia, hemos tenido dos escenas que evidencian tiempos de reacción radicalmente diferentes, producto de los estilos antípodas de sendos alcaldes que tiempo atrás fueron rivales políticos directos. Telmo Martín y Miguel Anxo Fernández Lores.

El primero que tiene por norte demostrar capacidad de resolución, aunque sea pasándose de frenada en audacia, decidió presentar el lunes, a pie de playa, un plan de cuadrículas para Silgar que ha sido una campanada. Una propuesta singular, rompedora pero también, polémica.

El segundo, recibió el lunes a representantes de la asociación de hosteleros de la capital que le plantearon una batería de propuestas para que el Concello ayude al despegue de un sector crucial de la economía local. Lores ganó tiempo y evitó respuestas concretas aferrado al mantra que últimamente repite en cada comparecencia: «Sensatez, prudencia e responsabilidade».

El que no corre…

Con más de un mes de antelación sobre la fecha previsible de desescalada para las playas, Telmo Martín se convirtió en noticia de los telediarios, programas de radio y portada de periódicos presentando el plan de adaptación de Silgar. Sobre la arena, con las cuerdas y las estacas, en una tumbona, el regidor de Sanxenxo dio titulares e imágenes (como la de Capotillo en La Voz de Galicia) con la simulación del sistema de acotamiento del arenal con el que pretende anticiparse a las presumibles exigencias de seguridad, sanidad y movilidad que se puedan demandar cuando lleguemos a esa fase. Por cierto, es el desarrollo a partir de una idea de un par de ingenieros segovianos, veraneantes de Sanxenxo, como ayer nos reveló un reportaje de Marcos Gago.

Por los comentarios que se han levantado, a muchos les cuesta un riñón imaginarse Silgar parcelada de esa guisa. Hablamos de la playa urbana que, proporcionalmente a sus dimensiones y a la población flotante de cada verano, soporta la mayor presión de usuarios de entre todos los arenales urbanos de la comunidad. Comparativamente más que Samil o Riazor.

Les confesaré algo: tengo para mí qué si este plan de Telmo va para adelante, nunca se habrá estado más cómodo en Silgar. Imaginar el arenal con un máximo de 2.400 personas, según el tope máximo de ocupación prevista de las cuadrículas que postula, dejaría muy desahogada la playa. Pero le veo un flanco muy débil: la gestión de la ocupación y distribución de los bañistas. Telmo ha dicho que no quiere cobrar ni establecer un sistema de reservas. Que la playa es de todos y el uso se regirá por el principio del que llegue primero. Qué va a poner una especie de «acomodadores/controladores» en cada uno de los accesos para que orienten y distribuyan a los usuarios. Pues ya puede poner un ejército. Baste imaginar las avalanchas diarias en temporada alta y ya qué decir en días como el 25 de julio o el 15 de agosto. No me quiero imaginar patéticas escenas de gente bajando a las seis de la mañana a poner toallas en las tumbonas para ocupar el sitio como tristemente ocurre en tantos hoteles de Canarias o en el sur. En este país lo que no se cobra, no se valora.

Teje y desteje

Tiene que haber algo, todavía no aclarado públicamente por el alcalde Lores, que explique la exasperante lentitud con la que el regidor pontevedrés y su equipo están gestionando la acometida de medidas concretas para estimular la economía local. Hace una semana escribí en esta misma página que había buenas intenciones, pero que faltaban actuaciones. Seguimos igual.

Mañana entraremos en la fase 1. Los establecimientos de hostelería pueden utilizar el 50 % de sus terrazas para atención al público, con una serie de medidas de higiene y restricciones de aforo y distancia. Hay que espaciar mesas y sillas. Los hosteleros de la capital irán mañana a ciegas. El sector continúa aguardando que el gobierno municipal ponga negro sobre blanco el permiso para ampliar la ocupación de espacios públicos con las terrazas que el alcalde prometió hace 14 días. Asimismo, continúan atascadas las respuestas concretas a otras demandas. El lunes le recordaron a Lores que debería aminorar la presión fiscal sobre el sector y recriminaron que Pontevedra pretenda cobrar, aunque sea atrasada y rebajada, la tasa de veladores que Marín o Vilagarcía condonan en el 2020. Mañana habrá la junta de gobierno semanal. Debería cristalizar algún acuerdo. De momento la única línea de gestión que muestra avances es la vinculada a la campaña #Pontelovers, de la concejalía de Promoción Económica y Turismo. Ya se publican las acciones promocionales en los medios para apelar al consumo en el comercio local. Y seguirán desarrollando nuevos encuentros sectoriales telemáticos, de asesoramiento, bajo el epígrafe Reinicia o teu negocio. Aún nos falta que se materialicen otras demandas urgentes como las plataformas on line y app’s que piden los sectores de hostelería, turismo y comercio.

Y por último, ¿en qué queda la propuesta de una mesa local para la reconstrucción económica que consensúe un plan de medidas?

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