«Al final son unas normas imprecisas que dejan el problema a los centros»

Docentes de secundaria cuentan cómo afrontan las clases telemáticas y la evaluación

Cristina González, profesora de Historia de España en el IES Frei Martín Sarmiento
Cristina González, profesora de Historia de España en el IES Frei Martín Sarmiento

pontevedra / la voz

Enseñar sintiéndose muy inseguros, con más papeleo y dejándose llevar en más de una ocasión por la intuición. Lo cuentan profesores de secundaria de institutos de Pontevedra. El anuncio de la suspensión de las clases por parte de la Xunta se hizo el jueves 12 de marzo. El viernes la asistencia de alumnos fue voluntaria y desde el lunes 16 ya no hubo clases presenciales. Tocaba funcionar sin instrucciones claras. Casi dos meses después, ¿cómo lo recuerdan los docentes y cómo se las apañan en su día a día? La Voz recabó el testimonio de tres profesoras que accedieron a contarlo mientras trabajan en adaptaciones de programación y en videoconferencias de departamento.

Lucía Núñez es profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Frei Martín Sarmiento. Da clases a tres grupos de 2º de bachillerato y a uno de 2º de la ESO de PMAR, el programa de mejora del aprendizaje y del rendimiento. «De repente ya no volvimos a clase y fue una sorpresa y un shock. Tuvimos que buscarnos la vida, el instituto nos ayudó a ponernos en contacto con los alumnos», relata Lucía, a quien lo que más le preocupaba en aquellos momentos eran los estudiantes de 2º de bachillerato y cómo iban a preparar la ABAU (el antiguo selectivo).

Lucía Núñez, profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Frei Martín Sarmiento
Lucía Núñez, profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Frei Martín Sarmiento

Había que organizar todo de otra manera y la responsabilidad era grande para la mayoría de los docentes, que sentían que no podían dejar abandonados a sus alumnos. Ana Santos es profesora de Educación Física en el IES Valle Inclán, donde da clases a 3º y 4º de la ESO y 1º de bachillerato. «Al principio no fue nada fácil, pero hubo que adaptarse a las circunstancias. Llevaban mucho tiempo encerrados en casa y tenían que hacer una actividad física», recuerda. Antes de la pandemia tenían dos días clase de Educación Física y durante el confinamiento Ana les enviaba semanalmente unos ejercicios. «Tenían que mandarme un vídeo de un minuto, más que nada para ver si lo estaban haciendo bien o corregir algo. En mayo y junio, como ya pueden salir de casa, un día a la semana tienen que hacer una actividad al aire libre, caminar, correr o bici, y otro día un circuito con ejercicios de fuerza, flexibilidad y para fortalecer los abdominales», explica.

Ana Santos, profesora de Educación Física en el IES Valle Inclán
Ana Santos, profesora de Educación Física en el IES Valle Inclán

Cristina González es profesora en el IES Frei Martín Sarmiento. Imparte Historia de España e Historia del Mundo Contemporáneo a 1º y 2º de bachillerato. Al echar la vista atrás a aquellas primeras semanas, cita unas primeras indicaciones intuitivas. «La actividad tenía que colgarse en la página web para que fuera pública y a través de la plataforma de la Xunta hubo que organizar horarios». En su mente también estaban los alumnos de 2º de bachillerato. «Eran los más perdidos y agobiados, te preguntaban y no sabías qué decir. Lo que sí se supo pronto es que iba a haber ABAU, pero no cómo iba a ser», apunta.

Correos y pantallas

Las semanas fueron pasando y Educación fue enviando instrucciones a los equipos directivos de los centros. Algunas «bastante imprecisas», según varios profesores. ¿Y las clases telemáticas? Lucía admite que, a pesar de no ser ella «muy tecnológica», se fueron adaptando y están funcionado bastante bien. Eso sí, tanto Lucía como Ana y Cristina coinciden en que el trabajo es ahora mucho mayor y con más estrés y desgaste por la acumulación de correos y de horas ante las pantallas. Otro aspecto que comparten es que, en estas circunstancias, la atención a la diversidad o al alumnado más vulnerable se hace más complicada. Lo saben bien en el IES Frei Martín Sarmiento. Ana matiza que, en el caso de Educación Física, también cuesta atender a aquellos estudiantes que tienen un problema físico, una cadera mal, una pierna o que están lesionados.

Las instrucciones de Educación son claras, la fase no presencial de la enseñanza solo podrá tener un valor positivo para la calificación del alumno. Los docentes lo ven lógico porque cada casa es un mundo y no todos los hogares tienen ordenador con una buena conexión y una familia implicada. Esto lleva a alguna picaresca, pero en general la mayoría de los estudiantes, dicen, responden bien, en especial, en bachillerato.

«Lo que comentamos los compañeros es la indefinición y la tardanza de un mes y medio para dar unas normas tan imprecisas, dejando el problema a los centros» a la hora de evaluar el curso, sostiene Cristina. Esta docente entiende que no es un aprobado general, pero en la práctica casi. Ana, que todavía confía en poder despedirse de sus alumnos, es de las que piensan que el aprobado general a quien más perjudica es al que más trabaja. «En mi caso el 90-95 % han respondido muy bien, pero siempre hay quien piensa, ‘como ya estoy aprobado, paso’, y padres que justifican que el niño ya no quiera hacer más».

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