«A nosotros nos puede llevar más allá, pero no hay que obsesionarse»

Carlos Sánchez, trasplantado de hígado, no pisa la calle desde el 11 de marzo y combate el encierro con ejercicio


pontevedra / la voz

La última vez que Carlos Sánchez salió de su casa fue el miércoles, 11 de marzo, varios días antes de que el Gobierno aprobara el estado de alarma para hacer frente al coronavirus. Aquel miércoles este pontevedrés, que el 2 de enero del 2014 se sometió a un trasplante de hígado, fue a una pescadería y una frutería que están al lado de su casa y desde entonces no volvió a pisar la calle. En su caso, al ser un paciente inmunodeprimido, todas las precauciones son necesarias.

Carlos cuenta desde su hogar en Rosalía de Castro cómo lleva el encierro. «Por desgracia a mí, como a otros trasplantados, ya me tocó estar confinado en otras ocasiones por la patología que tengo y por eso nos cuesta menos. Yo ya tenía unas rutinas diarias, y ahora se trata de adaptar esos hábitos a la situación actual», explica. En el caso de Carlos el hecho de que su mujer sea enfermera en un hospital obliga a extremar todavía más las medidas para evitar el contacto en casa.

«Los hospitales no dejan de ser un foco de bichos. Mi mujer tiene mucho trabajo estos días y llega tarde. Yo preparo la comida, como antes con mi hijo y ella come después. Tampoco dormimos juntos por este tema», relata este militar. Él afronta con preocupación la emergencia sanitaria por el COVID-19, al igual que cualquiera que toma medicación inmunosupresora. Pero tiene claro que no hay que obsesionarse. «Afortunadamente yo no tengo otras patologías asociadas, como diabetes, azúcar o hipertensión. Sabemos que el coronavirus a nosotros nos puede llevar mucho más allá, pero no hay que obsesionarse. Hay que estar al tanto de lo que pasa, pero dosificando la información y, ante cualquier duda, consultar al médico porque circulan muchos bulos», remacha.

¿Cómo es su día a día en casa? Madruga porque a las siete de la mañana tiene que tomar la medicación y tiene que pasar al menos una hora hasta que puede desayunar. El deporte es una parte muy importante en su vida y para su salud y su ejercicio no se ve interrumpido por la pandemia. «Antes salía a hacer deporte, iba a entrenar lanzamientos en el centro deportivo militar y jugaba al pádel, y ahora entreno en casa». Su entrenador, Santi Ferrer, le envía todas las semanas el plan para cada día, y además sigue una clase a través de Instagram. «Es la entrenadora de una compañera trasplantada de Valencia, y da una clase de educación física a través de Instagram en espacio_cx». Dice Carlos que es entretenida y una forma más de coger unas rutinas.

Este pontevedrés estaba al frente de la organización de los Juegos Nacionales de Trasplantados que se iban a celebrar en mayo en Pontevedra. Debido al coronavirus se tuvieron que suspender. «El 3 de marzo, cuando la cosa estaba aún tranquila, envié un escrito a la Xerencia del área sanitaria y ya me dijeron que, ante lo incierto de la evolución, lo mejor era la suspensión. Debe primar el principio de precaución para evitar riesgos innecesarios a las personas que iban a venir», remacha. Carlos, que forma parte de la asociación Deporte y Trasplante España, está creando su filial gallega. Desvela que también recibieron una carta de la ONT con una serie de recomendaciones para afrontar estos difíciles momentos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

«A nosotros nos puede llevar más allá, pero no hay que obsesionarse»