Ence, APDR y la Historia


Los momentos por los que estamos pasando la ciudadanía en general tendrán espacio, sin duda, en los libros de Historia del Siglo XXI. Y las hemerotecas, en su momento ya virtuales, reflejarán los actos heroicos, el trabajo ingente e incansable de gran parte de la población y, cómo no, las alabanzas y las críticas a todo el sistema general. Y se harán eco, las hemerotecas, de los crasos errores en los que están cayendo, hoy, ciertos colectivos, amparados en el “todo vale” y “lo que sea con tal que hablen de nosotros”.

Nos despertamos hoy, aunque durmamos poco, con el “sorprendente” comunicado de APDR atacando a Ence por no cerrar su producción, alegando la falta de respeto que la fábrica demuestra por los problemas que afectan al conjunto de la ciudadanía. Y así meten a todos en el mismo paquete, porque casi todas las fábricas de casi todos los sectores están trabajando, también los transportistas, las auxiliares están en el tajo, también las constructoras y así un largo etcétera.

Y desde esta Plataforma nos pronunciamos: Ence, tanto en Navia como en Lourizán está sirviendo a la causa común que ahora mismo nos debería preocupar a todos, que no es otra que aportar todo lo que pueda a la continuidad de otras empresas y asegurar comodidad a la población de su entorno. Ence, con su “temerosa y alevosa” continuidad de su producción, no hace más que asegurar el suministro de energía renovable y de celulosa, material con el que se produce papel higiénico o kleenex.

Otrosí decimos: según un comunicado oficial de la empresa, se están modificando los turnos para el personal de las distintas fábricas, "lo que permite que actualmente no coincida trabajando presencialmente en las mismas más de un 12% de los empleados". Literal.

Pero claro, señores Ence miente. Siempre. Es una empresa formada por un grupo de siniestros personajillos que sólo quieren exprimir al máximo a sus trabajadores, sin tener en cuenta su salud y todas esas mandangas. Estos son los fantasmas que le quitan el sueño a los señores de APDR. Porque sólo son eso; fantasmas que pueblan la cabeza de una asociación que no sabe ver más allá de lo inmediato.

Estamos inmersos en una crisis que, muy probablemente, va a ser larga. Una crisis que será imposible superar si se paraliza la producción de los bienes y servicios que precisa la población. Necesitamos que se siga produciendo y suministrando a la sociedad energía eléctrica, alimentos, productos básicos e higiénicos o sanitarios, y que el transporte nos los haga llegar. Al fin y al cabo, necesitamos que no se pare la cadena.

Esto es lo que hay, señores de APDR. En palabras de Benito Juárez, “la historia nos juzgará”. A todos.

Por Agustín Nogueira García Vicepresidente de la Plataforma de Apoyo a la Industria en la Comarca de Pontevedra

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