Tras cierta relajación el lunes, las calles de Pontevedra sí reflejaron ayer las restricciones de la cuarentena
18 mar 2020 . Actualizado a las 16:50 h.Tras un fin de semana con las calles prácticamente desiertas, el lunes, primer día laborable desde la proclamación del estado de alarma por el coronavirus, en Pontevedra se vivió cierta relajación. Por la mañana había cierta actividad en la calle que contrastaba con las medidas impuestas. Este martes, la situación cambió y Pontevedra parece haber asumido las consignas lanzadas desde las autoridades políticas y sanitarias.
Por ejemplo, ayer ya no había libre acceso a los supermercados. En toda la ciudad se formaron colas, eso sí, con los pacientes ciudadanos guardando la distancia de seguridad que establece el decreto del Gobierno central. Un metro es lo que desde hace unos días nos separa del resto. Es la medida de la seguridad.
También contribuyó a la sensación de confinamiento la presencia casi permanente de patrullas de policías, locales y nacionales, en las calles del centro cubriendo las zonas peatonales de la ciudad para advertir a los más despistados de que no se podía estar en la calle. Es cierto que estas escenas vulnerando la cuarentena eran ayer anecdóticas en el centro de Pontevedra. Y los supermercados y farmacias eran los únicos puntos donde se agolpaba más gente con ese metro de separación que hemos interiorizado. No hay besos ni apretones de manos entre vecinos. Ahora solo falta continuar por esta vía de la solidaridad en cada rincón. Toca hacerlo por cada uno de nosotros y por todos sin tener que esperar a las sanciones.
Y por la tarde, la Unidad Militar de Emergencias también desplegó operativos en Pontevedra, concretamente en las estaciones de autobuses y trenes, en la plaza de Galicia y en el entorno de centros sanitarios, al igual que en otras capitales gallegas. La primera misión de los militares fue desinfectar todas las áreas a su cargo, pertrechados de trajes especiales que daban un carácter casi «espacial» a la situación.
«É a hora de atender á xente, e sobre todo á xente máis vulnerable», señaló Carmela Silva, presidenta de la Diputación. Esta institución ha activado el Fondo de Continxencia para emergencias y estudia ayudas medidas para incrementar y reforzar la teleasistencia domiciliaria.
A pie de calle, el pulso a la actividad en la ciudad se pudo comprobar también con una inspección visual a los aparcamientos públicos en Pontevedra, que siguen abiertos. En el párking Montero Ríos, lucía el cartel electrónico de plazas libres. En el interior del párking se veía bastante vacío, quizás con un cuarto de plazas ocupadas, una visión insólita para un martes por la mañana en la ciudad. Un trabajador del párking central, también medio vacío, señaló que el día era «muy malo» e indicó que la mayor parte de los coches que se veían aparcados eran de trabajadores del entorno. En Sanxenxo, el párking de Nauta también ofrecía una imagen inusual, con muy pocos coches comparado con lo que es habitual para este aparcamiento.