Un 8-M diferente

Este año Pontevedra añade el deporte como escaparate y altavoz para las reivindicaciones feministas con motivo del Día de la Mujer


El feminismo debe ser transversal, incoloro y apartidista. Aunque esa no sea la realidad del movimiento ni en España ni en Galicia. Hoy persisten diferencias de enfoque que tardarán en superarse. A pesar de ese hándicap, aceptemos que todos los caminos pueden valer en aras a perseguir una igualdad que aún está lejos.

Por eso la demanda de los derechos de las mujeres todavía deberá seguir teniendo como referente cada 8 de marzo. El camino que resta es el que falta hasta que cada uno de los 365 del año, lleguen a ser tan Día Internacional de la Mujer, como hoy.

En Pontevedra, esta efemérides ha adquirido un rango muy especial en los dos años anteriores, con el seguimiento de las huelgas y de las movilizaciones convocadas que tuvieron un eco muy notorio. En cambio, este 8-M de 2020 presenta otros matices.

Controversia innecesaria

Los actos reivindicativos se han venido escalonando desde el viernes. No solo es porque cae en domingo por lo que la huelga parecía quedar a desmano. También hubo un problema: es que este 8-M llega inevitablemente envuelto, mareado e instrumentalizado por los intereses políticos, las estrategias partidistas y, particularmente en Galicia, vareado por el ambiente preelectoral. Estos condicionantes han cortocircuitado un discurso unitario y en cambio propician no solo la disparidad de convocatorias, sino también alguna controversia innecesaria. Lo ocurrido en nuestra ciudad con la supuesta colisión de intereses entre los actos programados por el sector socialista del gobierno municipal en torno al Tour Universo Mujer y las movilizaciones alentadas por el movimiento Galegas 8-M, es una rotunda evidencia. Una controversia tan innecesaria como inútil.

El Tour Universo Mujer que auspicia la Concejalía de Deportes, es decir Tino Fernández, remata hoy con una carrera popular solidaria. Pontevedra en forma pola igualdade se llama la iniciativa, planteada como una andaina de 5 kilómetros con una inscripción simbólica de 4 euros, ya que la recaudación se destina a Fademur, el movimiento feminista en el rural que siempre tropieza con mayor dificultad para obtener financiación para sus emprendimientos.

La hora de esta andaina popular colisionó con el plan inicial de los colectivos apiñados en Galegas 8-M, que pretendían escenificar a mediodía la manifestación que finalmente tendrá lugar esta tarde, a partir de las 17.30 horas desde la plaza del Hospital.

Diversos formatos

La reivindicación de los derechos de las mujeres puede tener diversos envoltorios sin que tal diferencia le reste un ápice de fundamento a la reclamación. Tan válido debe ser pedir la corresponsabilidad de tareas (lema central de este año) haciendo deporte como manifestándose detrás de una pancarta. Por eso digo que me valen los diversos formatos de reivindicar las demandas de las mujeres. Que deportistas como Teresa Portela, Silvia Aguete o Sara Hurtado pongan en valor en Pontevedra sus trayectorias en el piragüismo, el fútbol o el patinaje constituye un escaparate excepcional. Sirve para visibilizar el valor del deporte como elemento de reequilibrio entre hombres y mujeres; como plataforma para la reivindicación y como ejemplo para las futuras generaciones de mujeres que las tomarán como modelos a seguir.

Carrera de obstáculos

Hay tanta verdad en esos testimonios como en los cánticos o eslóganes que se puedan corear en las manifestaciones que ayer como hoy se realicen en nuestra comarca para exigir la equiparación salarial, contra el techo de cristal, por la seguridad de las mujeres, por su derecho inalienable al consentimiento y por tanto contra la pandemia de violencia de género que padecemos.

Si uno se detiene en analizar las mesas redondas que se celebraban el viernes en la Casa das Campás, observaremos que se debatió de la carrera de obstáculos que supone la promoción en su profesión para las mujeres. En este caso las que practican deporte para las mujeres. Más difícil, cuanto mayor sea el nivel. Y si hablamos de élite, tremendo. El mero hecho de plantearse la maternidad constituye el punto y final de sus carreras, salvo contadas excepciones como la de la nuestra notable piragüista. Pero frente al caso singular de Teresa Portela, muchas reconocen que no pueden sobrellevar ese parón con sus carreras deportivas por lo que la mayoría tienen que despejar la disyuntiva entre la continuidad o la retirada para ser madres.

Otro ángulo muy interesante que se debatió fue el del desequilibrio informativo entre el espacio y la atención que reciben el deporte masculino y el femenino, siendo las mujeres el 52 % de la población en Galicia. Por tanto, el 52 % de la audiencia potencial de los medios de comunicación. Tomen como ejemplo un periódico deportivo: ¿cuánto espacio ocupa la Liga de Fútbol Profesional y cuánto la emergente Primera División Femenina? La comparación en otros deportes como baloncesto o balonmano también resulta tremenda.

En este punto quería poner en valor los tres testimonios que ayer agrupó nuestra compañera Nieves D. Amil en un reportaje publicado en estas mismas páginas con Bea Gómez, Irene Trabazo y Melania Rodríguez, tres pontevedresas que han triunfado en sus respectivas modalidades deportivas defendiendo su condición. El titular lo decía todo: «Mujeres que no se ponen límites».

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