Mujeres que no se ponen límites

Bea Gómez, Irene Trabazo y Melania Rodríguez son campeonas en sus disciplinas


pontevedra / la voz

Ellas han triunfado en su deporte. Han traspasado fronteras siendo las mejores en su disciplina y sobre todo, defendiendo su condición de mujeres. Beatriz Gómez, nadadora olímpica; Melania Rodríguez, campeona del mundo júnior en doble minitramp, e Irene Trabazo, subcampeona de España de ciclocrós, se juntan en la víspera del 8 M para analizar cómo han llegado a lo más alto. La cita es en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva, donde florece las deportistas de toda Galicia.

Llegan poco antes de que Bea Gómez empiece su sesión de piscina. Ella asegura que «si una mujer y un hombre tienen los mismo resultados, ellos ganan en visibilidad». Aún así, en su disciplina, los éxitos de Mireia Belmonte han ayudado a que la natación femenina esté por encima de la masculina en España. En su caso optó por la piscina después de que el médico le recomendase ese deporte o el ballet por motivos de salud. «No era muy de muñecas y no lo dudé», recuerda.

En el caso de Irene Trabazo ya desde niña peleó en una disciplina muy masculinizada. «Todavía hay comentarios en los que se le dice que no es un deporte de mujeres, los padres también tienen que apoyarlo porque si no los niños solo quieren ir a lo del resto. El deporte en esas edades es un juego y vale para relacionarse», comenta Trabazo, que asegura que la relevancia de la mujer en el deporte es cada vez mayor por un cuestión de volumen. «Si antes había diez que hacían deporte, destacaba una, ahora que son 50, destacarán tres», explica la corredora, que este viernes acudió a un colegio de Marín para explicar cómo había llegado a la élite.

El viaje al éxito de Melania Rodríguez nació en la gimnasia, donde la situación es bien distinta en la rítmica, con una mayoría femenina. Pero la pontevedresa pronto dio el salto a la artística y de ahí al trampolín, donde la paridad es habitual. Aún así, la gimnasta cree que las mujeres «tienen que hacer el doble de esfuerzo, aunque en mi deporte te lo reconocen igual, las futbolistas han dado un paso al frente, pero nos queda mucho por recorrer».

Hay muchas deportistas, pero pocas entrenadoras. Es en ese punto donde la brecha de género se abre. Ellas tienen entrenadores y solo Bea Gómez está tutelada también por Luisa Domínguez. Apenas hay mujeres al mando de equipos femeninos en la élite. En Pontevedra solo Maite Méndez conduce al equipo de Liga Femenina 2 desde hace una treintena de años. «No sé que pasa, es algo que está ahí, como cultural, es como un mensaje indirecto que parece que sigue diciendo que hay cosas para las que no valemos», comenta Bea Gómez, antes de seguir con un entrenamiento de más de seis horas diarias, con el objetivo de busca una plaza en los Juegos de Tokio 2020. Ellas, volverán a entrenar para demostrar que el deporte femenino gana cada vez, con esfuerzo, más primeras planas.

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