Lapamán pierde mucho más que a un hostelero


pontevedra / la voz

Si las playas hablaran, la de Lapamán diría que desde este lunes está un poco huérfana. Este 11 de noviembre fallecía en el hospital Benito Lino Cobas, alma del bar al que muchos siguen llamando Pino Lino, por un árbol y el apellido de su dueño. Benito no pudo superar a sus 92 años una insuficiencia respiratoria con la que convivía desde hace años. El bar blanco situado en mitad del arenal solo abre en temporada de verano y hasta este septiembre, cada tarde, Benito no faltaba a su partida de dominó junto a un grupo de amigos fieles y un vaso de tinta femia. Quienes lo conocían bien destacan que fue un gran cocinero al que le gustaba deleitar a sus allegados y clientes con sus famosas caldeiradas. Aunque llevaba muchos años jubilado, el patriarca seguía estando al pie de cañón, supervisando el negocio. Ayer su familia y amigos lo despidieron en la iglesia de Ardán, en Marín. No faltó, como él quería, la música de la banda.

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