Donde ponen el ojo, rompen el plato

El club Río Lérez es cuna de tiradores, comparten foso el campeón del mundo John Henderson y Dopazo y Güimil, que acumulan títulos nacionales y gallegos


pontevedra / la voz

Preparan su escopeta de calibre 12, se enfundan la protección, pone el ojo por el visor y disparan. Su objetivo vuela por los aires, es un plato de once centímetros de diámetro que puede volar más de 75 metros. En una disciplina que combina pericia, habilidad y mucha puntería, Pontevedra se ha hecho un nombre gracias a los lanzadores del club Río Lérez, especialmente a John Henderson, campeón del mundo en Trap 5 y a Andan Güimil y Fernando Dopazo, con suficientes títulos autonómicos y nacionales como para llenar las vitrinas del club. «Soy el único tirador gallego que ostenta la primera categoría en esta modalidad», explica Henderson, que tiene todavía muy presente el Campeonato del Mundo en el que se subió al podio a principios de mes ante unos 300 competidores. «Me clasifiqué en primer lugar con 148 de 150 platos y tiré el play off, donde rompí 22 y tuve que desempatar a muerte súbita con otro, ahí disparé 11 platos y él, diez», comenta Henderson. Ellos tienen el control de los disparos, pero hay factores ambientales que pueden condicionarle la competición. «La luz, el aire o la lluvia pueden influir en el vuelo del plato, siempre va a ganar el que rompa más», explica Dopazo.

Los tres tienen algo en común. No cabe duda que le gustan las armas, pero hay algo por encima de eso. La adrenalina que supone la competición no la encuentran en otra disciplina. El campeón del mundo llegó aquí por su pasión por las armas. «Siempre practiqué deportes de contacto y a medida que maduras ,te acercas menos», bromea John Henderson, que junto a sus dos compañeros entrena una vez a la semana y si pueden, repiten la víspera de la competición en el campo de tiro de Cernadiñas Novas, en Bora. «Saber que tienes 25 cartuchos y 25 platos es, uff... una pasada», explica Güimil, que afronta su cuarta temporada en un club al que agradece lo que hacen por ellos, al igual que Armería Nova, su patrocinador.

Tanto Adan como Dopazo llegaron a esta disciplina desde la caza. Ellos creen que es el camino habitual para muchos que se meten en el tiro al plato, aunque ahora están comprobando que hay quienes llegan solo por afición. Si tuvieran que escoger entre plato o caza estarían en un aprieto (aunque cada vez menos). «Los animales son muy bonitos, pero con todos los contras que tenemos ahora con los animalistas, me quedo con el plato. Los de la caza mayor estamos mal vistos, ahora no puedes competir bien», destaca Güimil, que comenzó en el plato en una reunión de cazadores. A pesar de sus preferencias, compagina ambas en función de la estación. El campo de tiro es para el verano y ahora empieza la temporada de caza. «Mis antepasados no inventaron el arco y la flecha para quedarse dentro de la caverna», comenta con cierta sorna Johh Henderson, después de 20 años en la disciplina.

Un centenar de competidores

En el club de tiro Río Lérez son unas cien personas, pero solo 60 de ellos compiten. Todos tienen en su retina a Alberto Fernández y Fátima Gálvez, dos internacionales y candidatos a Tokio 2020. «Soy tercer clasificado en segunda categoría con una puntuación de 97 de cien», explica Adan, que ha sido subcampeón de España por comunidades, entre otros títulos. «Soy tercero en regularidad en foso olímpico, en el global que hacen todos los años y campeón de España de tercera categoría en Somontes», subraya Dopazo. Estos dos últimos van a competir a España y Portugal.

Aseguran que aquí se han cerrado muchos campos, lo que dificulta la práctica de una disciplina a la que se están uniendo caras nuevas. «Han cerrado muchos campos, ahora están los de Pontevedra, Santiago, As Pontes, Viveiro, Laracha, Beariz y Ourense», comentan estos tres campeones pontevedreses, que disfrutan defendiendo una disciplina minoritaria en la que Galicia quieren que siga ganando terreno porque ellos, donde ponen el ojo, rompen el plato.

El Leis agotará todas las vías que tenga a su alcance para conseguir una plaza en la Segunda División del fútbol sala femenina. El gerente del equipo, Sergio García, reconoció este lunes que presentarán una demanda al Tribunal de Arbitraje de Fútbol (TAF) para reclamar el puesto que deja la vacante del Stilo Kirol Kluba. La pasada semana enviaron una carta a al Federación Española de Fútbol y no han obtenido ninguna respuesta, así que el siguiente paso que se han fijado para este mes es presentar una demanda formal al TAF. «No se puede establecer subjetivismo, la reglamentación no esta definida, llevamos muchos años pidiendo la plaza», explica Sergio García, que reconoce que esta negativa «no dignifica el fútbol femenino, nos ganan la batalla». Y es que todos los grupos de Segunda de España tienen 16 equipos, salvo este en el que había 14 y ahora se han quedado con 13, lo que lleva a que cada equipo tenga que descansar una semana.

El club entra al detalle y asegura que en al temporada 2017-18 se quedó a las puertas, ya que hasta ese momento se concedía la plaza a las quintas clasificadas de la liga gallega. Un año después, la integración de los equipos de Galicia en el Grupo I las volvió a dejar fuera aún quedando en segunda posición y empatadas a puntos con las primeras. García asegura que ese año, al reducir los grupos a 14 equipos, se han quedado fuera aun habiendo dos plazas hasta las 16. El Leis asegura que en la temporada 2017-18 el Ordizia renunció a la categoría con antelación y la Federación tampoco invitó a ningún equipo a subir a Segunda División.

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