La Sociedad Recreativa inició una nueva etapa en septiembre con un equipo de tres gestores que se encarga de diseñar actividades y de fomentar la participación
26 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.«Muchas generaciones han crecido ahí dentro y teníamos que intentar levantar ese local. En mi caso, tiene un significado muy especial porque mi abuelo fue el fundador del Mercantil». Así justifica Lúa Piñeiro su empeño por evitar la desaparición de la Sociedad Mercantil Recreativa Caldense, que su abuelo, Manuel Piñeiro Goldar, fundó hace más de cuarenta años, un 24 de abril de 1977.
La taekuondista de Caldas y dos compañeros de Vigo, Fernando Rascado y Luz Rascado, se hacían cargo el pasado 30 de septiembre de la gestión de las actividades del Mercantil, que sigue teniendo una junta directiva. Desde el primer momento tuvieron claro que su filosofía para dar vida a la Sociedad era que fuera «un sitio abierto a todo el mundo». Y lo explican: «Obviamente, los socios tienen unos precios especiales en las actividades y en algunas no pagan nada, pero si se seguía con la línea anterior el Mercantil se iba a ir muriendo poco a poco».
En palabras coloquiales, había que desterrar la idea de que el local de la calle Padres Pasionistas era un sitio «solo para socios y de viejos». Antes de la inauguración que tuvo lugar el 30 de septiembre, Lúa, Fernando y Luz, junto a familiares y algún amigo, se convirtieron en obreros e hicieron un lavado de cara a las instalaciones. «Como no había presupuesto nos encargamos nosotros mismos de las obras. Estuvimos trabajando parte de agosto y todo septiembre. Se pintaron las salas, se cambió parte del mobiliario y sobre todo se le dio más luz, porque era un sitio muy oscuro», apunta Lúa.
Con esas obras exprés listas, los tres gestores se centraron en concretar los contenidos. Cada uno de ellos intentó aprovechar su experiencia. Lúa se encargó de las actividades deportivas y educativas. Fernando, de la difusión en redes sociales y las relaciones públicas, por su formación en publicidad y márketing; y Luz, que se dedica a la organización de eventos, asumió cuestiones relacionadas con la decoración y la agenda cultural.
Dedicación y trabajo
Afrontaron el trabajo con ganas y en estos tres meses están más que satisfechos. «No nos esperábamos que nos fuera tan bien», admite Lúa. El Mercantil arrastraba desde hace tiempo una dinámica que, aunque se intentó revertir en anteriores ocasiones, no se pudo parar. Y es que, señalan, gestionar una sociedad recreativa lleva «tiempo, dedicación y mucho trabajo».
¿Qué es lo que ofrece hoy el Mercantil de Caldas? Hay actividades deportivas, en concreto, taekuondo, ejercicios hipopresivos y zumba. Las tres opciones están llenas. En la vertiente educativa se ha apostado por unas clases de apoyo con una psicóloga. Lúa cuenta que no son unas clases de apoyo al uso. «Lo que se busca es detectar las necesidades de los niños e intentar combatirlas con distintas técnicas para que aprendan a ser autónomos, a esquematizar...».
También se han volcado con la programación navideña, en especial, con propuestas infantiles. La fiesta de Fin de Año fue la gran apuesta para despedir el 2017. Lo que pretenden es que sea una cita «inolvidable». Dentro de esa nueva política del Mercantil, es una fiesta abierta, donde los socios no pagan.
Clases de guitarra
El equipo de gestores poco quiere avanzar de las actividades del 2018. «Va a haber dos apuestas, que todavía no podemos decir porque no están confirmadas. Lo que sí podemos avanzar es que a partir de enero incorporamos clases de guitarra», expone Lúa. El balance que hacen hasta ahora es positivo. «Nos sentimos arropados y la acogida ha sido increíble. También conseguimos unos patrocinadores que nos han ayudado a arrancar». Otro de los aspectos que Lúa, Fernando y Luz quieren destacar es que el Mercantil también organiza cumpleaños, fiestas privadas y reuniones de empresas.