Una sonrisa y un oficio con mucha luz

Salvador Cores da servicio al 80 % de las bodegas de Galicia, pero eso no le impide reparar lavadoras y enchufes


cambados / la Voz

De niño era «o fillo da Fica», después pasó a ser «o fillo de Manso» pero ya hace tiempo que se ha ganado el derecho a ser reconocido por su propio nombre. Después de 39 años regentando un negocio de electricidad en Cambados, no es para menos. Y no solo por su trayectoria. Salvador Cores fue uno de los pioneros en dar el salto cuando hace ocho años se liberalizó el mercado energético. Fenosa, Endesa y Iberdrola dejaron de tener el monopolio de la comercialización de la energía y muchos pequeños empresarios del sector como él se atrevieron a emprender su propio camino uniéndose a Feníe Energía que, en poco tiempo, ha conseguido hacerle sombra a los gigantes del sector. «Somos a máis grande das pequenas comercializadoras. A empresa instaladora que non estea en Feníe, está morta», afirma.

Salvador Cores habla con convencimiento y entusiasmo porque le apasiona asistir a la revolución que está viviendo el sector de la energía en los últimos tiempos. Fue de los que apostó y arriesgó, y hoy forma parte del consejo de dirección de la federación. Esta compañía la conforman actualmente 2.500 socios en toda España, cuenta con 130 empleados y tiene 300.000 clientes. Salvador Cores ha contribuido a este éxito, hasta el punto de convertirse en el principal agente de la firma en la provincia de Pontevedra con 1.500 clientes. Y teniendo en cuenta que Cambados tiene catorce mil habitantes, y que su principal ámbito de actuación es este municipio, da una idea de su capacidad para ganarse al personal. ¿El secreto? «Nós atendemos á xente directamente. O veciño sabe a quen ten que acudir cando ten un problema sen necesidade de estar chamando por teléfono e estar co marque el uno, marque el dos, marque el tres. Eu vou á casa e mírolle o contador ou a lavadora e preocúpome de que consuma o menos posible». Mucha didáctica ha hecho Cores para explicarle al personal qué es eso del término de potencia y la discriminación horaria.

Feníe Energía compra y vende sus kilovatios y esto le da un margen de maniobra que le permite ganar cada vez más clientes, pero no se conforma. «O futuro pasa por xenerar a nosa propia enerxía», de manera que esta agrupación de instaladores ya ha empezado a colocar molinos para generar energía eólica en Salamanca y en Galicia. El empresario dice que ofrece precios y servicios inmejorables, pero su trayectoria y su personalidad han contribuido, sin duda, a convertirlo en el mayor agente de Pontevedra. De sonrisa fácil y juerguista confeso, Salvador Cores goza de una gran popularidad en el pueblo, donde todavía echa alguna serenata con la guitarra junto a Juan Silva; aunque el músico de verdad, matiza, es su hermano Xocas, con el que comparte el amor por la música que les inculcó su padre y el negocio.

Unha Grande Chea

Los años no perdonan y puso freno a aquel frenesí de vino y vigilias de la época de Unha Grande Chea. Nuestro protagonista fue uno de los pilares de la comparsa cambadesa que durante años amenizó con ácido sarcasmo el entroido de la localidad. Guarda muy buenos recuerdos de aquellos años y no pocas anécdotas. Para La Voz de Galicia rescata aquella jugada que le hizo a Domínguez,

Domin

, cambiándole el mensaje para la panadera que dejó en la puerta del piso avisándola de que no dejara más pan, por otro que decía

«deixame vinte barras

». A la casa del ex profesor acabaron llamándola panadería Domínguez.

Más allá de su faceta profesional y de sus batallas festeiras, lo que pocos saben es que Salvador Cores habla francés con fluidez y juega al golf. Lo primero le vino impuesto por el oficio, en calidad de instalador en Galicia de maquinaria especializada en bodegas de la marca Bucher Vaslin. Cores inició su andadura con la empresa francesa hace 23 años, a la par que Martín Códax, y ya no paró. Hoy da servicio al 80 % de las bodegas de Galicia y este sector representa el 25 % de su facturación. También en esto fue pionero, y también acertó.

En este contexto, cómo iba a dejar escapar el torneo de golf del Albariño que se disputó este verano en Cambados. «Case que me vía na obriga moral de gañar», y ganó.

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