Los restaurantes se llenaron ayer de comensales venidos de toda Galicia para saborear el plato rey de la capital dezana
30 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.En Lalín la temporada del cocido ya arrancó con fuerza y sin miedo a las altas temperaturas. Mientras el calendario despide octubre, los termómetros siguen dando la sensación de un verano que se resiste a marcharse. En manga corta, en familia o con amigos, ayer fueron muchos los que llenaron las mesas de los restaurantes de la capital dezana y rindieron el tributo que se merece al plato rey de estas tierras.
Un síntoma de que el cocido, cuya feria celebra el próximo 4 de febrero sus bodas de oro, continúa gozando de una salud envidiable. Con el cambio de hora, el día rindió también más y a eso de las 13.30 horas algunos grupos rondaban ya las puertas de los establecimientos hosteleros para coger mesa después de un paseo por el Kilómetro Cero disfrutando del sol bajo un cielo sin una nube.
Comedores llenos y con la práctica totalidad de comensales venidos de fuera, la mayoría de distintas partes de Galicia tanto de la costa como del interior.
En el restaurante Currás, los miembros de una numerosa familia de Boiro, Porto do Son y alguna otra localidad de la zona de Barbanza daban cuenta del cocido. Sus miembros coincidían en que «esto está boísimo» y el abuelo de la familia ratificaba que eso del calor no importa, lo principal era el plato. Un poco más allá, otro grupo, integrado por madrileños y pontevedreses de Ponteareas. Los gallegos quisieron mostrarle a los madrileños como era del cocido lalinense. Este pasó el examen con buena nota. Unas escenas que se repetían en otros restaurantes de la localidad. En el Cabanas, algunos de los comensales de ayer optaron por el menú, pero la mayoría se decantó por el cocido.
En ambos locales señalan que la temporada este año comenzó después de las fiestas de As Dores, con el inicio del mes de octubre. Primero poco a poco, pero ahora, los fines de semana sobre todo, las mesas se llenan de amigos, pandillas y familias que con una excusa o sin ella ponen rumbo a Lalín para meterse entre pecho y espalda un cocido completo. La mayoría llegan de todos los puntos de Galicia, pero también de otras comunidades, especialmente las más cercanas. Muchos vienen por recomendación y no es raro encontrarse grupos en los que unos traen al resto. Es el caso de un cumpleañero ourensano ayer invitó a todos sus amigos a un cocido en Lalín para que supieran lo que es bueno.