El otro hospital del Chop, el Provincial, desecha alimentos pero no precisa el volumen
20 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Hace unos días el PSC registraba en el Parlamento catalán una proposición no de ley contra el desperdicio alimentario. Una iniciativa que se inspira en otra aprobada recientemente en Francia. Uno de los objetivos de esa propuesta es concebir las sobras de la comida que se prepara como un recurso aprovechable en un momento de emergencia social en el que cerca de un 20 % de la población vive en el umbral de la pobreza. Esa proposición se dirige especialmente a los restauradores, pero ¿qué pasa actualmente con los excedentes de los menús que se sirven, por ejemplo, en los hospitales públicos de Pontevedra?
La situación, según diversas fuentes consultadas por La Voz, varía según el hospital. En Montecelo, que cuenta con cocina propia, prácticamente hay «excecente cero» porque se hace una planificación previa y a la carta que asegura que se preparan los menús que consumen los pacientes ingresados. Son mil menús de media cada día incluyendo las cuatro comidas por enfermo (desayuno, comida, merienda y cena). Hay más de 50 códigos diferentes de dietas, aunque se agrupan en cuatro (basal o normal, que representa el 40 % del total, metabólica, de textura modificada y de digestión).
Lo que son sobras de esos menús se tiran a la bolsa de la basura orgánica. «Así está estipulado por ley y no se puede hacer otra cosa», dice un portavoz del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (Chop). Desde el servicio de cocina de Montecelo explican que lograr el excedente cero se hace por una razón económica, pero también de calidad.
En el caso del otro hospital público, el Provincial, el servicio de cocina fue privatizado y de su gestión se encarga la empresa Mediterránea de Cátering. Diversos trabajadores sanitarios y representantes de varios sindicales, al igual que fuentes de la propia adjudicataria, confirman que se tira a la basura comida preparada que no se consume. No obstante, las versiones varían al hablar del volumen que representa.
«El otro día sobraron filetes empanados y se fueron a la basura. Es un poco paradójico porque la sede de Cáritas están enfrente del hospital», comentó un portavoz de un sindicato. Desde otra central se aludió a que toda la comida que va de vuelta de las bandejas de los pacientes y está cerrada, como pan, yogures o flanes, también se tira. «Sí se entiende si es de un paciente aislado, pero si no, no», apuntaron.
A preguntas de La Voz, Mediterránea de Cátering no cuantificó la comida elaborada que acaba en la basura cada día. «No sabría decirte el volumen exacto, pero no es gran cantidad, ya que la producción está muy controlada y las mermas están reducidas al mínimo», indicó un portavoz. Desde la empresa señalaron que estarían «encantados» de dar la comida que sobra a quien lo solicite, pero con unas condiciones. En este sentido, precisaron que la empresa, organismo o asociación que recoja la comida «debe hacerse cargo de cualquier desviación o incidencia que ocurriera una vez que la comida abandona nuestras instalaciones. Ya que no podemos controlar los transportes ni los protocolos de calidad y seguridad alimentaria una vez han abandonado nuestras instalaciones».
Hasta la fecha, ninguna empresa ni colectivo ha querido hacerse cargo de esa responsabilidad, «que nosotros no podemos asumir porque escaparía de nuestro control», subrayó un portavoz de Mediterránea de Cátering.