Una oportunidad perdida

La Voz EUGENIO GIRÁLDEZ

PONTEVEDRA

El pleno del pasado lunes aprobó el régimen de dedicaciones exclusivas para este mandato.
El pleno del pasado lunes aprobó el régimen de dedicaciones exclusivas para este mandato. ramón leiro< / span>

Los once salarios aprobados para el alcalde y concejales de BNG, PP y PSOE suponen el primer campo de batalla al sacar Marea el asunto del teatro Principal a la calle

21 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El nuevo gobierno municipal de Pontevedra ha perdido la oportunidad de introducir un signo diferente en el arranque de esta legislatura aprovechando el primer pleno corporativo con contenido que se celebró el pasado jueves. Era el marco perfecto para anunciar una contracción de sueldos para los políticos municipales (eufemísticamente dedicaciones exclusivas). La cuantía de esa profesionalización de la gestión del Ayuntamiento resulta cada vez más discutible en los tiempos nuevos que corren en la política de este país. Su precio abruma: nos ha costado a los pontevedreses cerca de un millón y medio de euros anuales. Vayan sumando y miren qué pastón en las dos últimas décadas. Por eso no es de extrañar que estemos ante el primer asunto espinoso después del 24M y que se traslade desde el Teatro Principal a las calles, donde ya aparecen mesas de recogida de firmas contra semejante repetición de dispendios.

El gabinete de Lores ha reincidido en vicios de antaño. Y esta vez del ganchete de PP y, en menor medida, del PSOE. Aunque ambos maquillaron con una aparente distancia lo que termina por ser una connivencia de hecho entre los tres.

El BNG está lanzado, on fire después de su victoria electoral. En el caso del PP, en shock por su resultado y en esta materia salarial aún le escuece la cicatriz que les quedó de la legislatura anterior. Y los socialistas? Viviendo sus contradicciones patentes con respecto al papel desarrollado cuatro, ocho y 12 años atrás.

Solo Marea Pontevedra, a través de su concejal referente, había intentado propiciar un cambio sensato en esta materia. Las argumentaciones de Luís Rei fueron desoídas por BNG, PP y PSOE, que son los tres grupos que finalmente se repartirán los once salarios.

Recorte salarial

Antes del primer pleno de este cuatrienio, Luís Rei abogó en las reuniones previas de la junta de portavoces por un significativo recorte de las cuantías de esos salarios políticos. Argumentaba, muy sensatamente, que debía hacerse en consonancia con el clima social y los efectos de la crisis económica que perduran. En nuestra ciudad, la cifra de parados y el cierre cotidiano de empresas y negocios nos recuerdan reiteradamente que no estamos en la Arcadia feliz que algunos pretenden.

Razonó que si los nuevos alcaldes y alcaldesas de Madrid, Barcelona, Santiago o A Coruña decidían que les bastaba cobrar sueldos de 45.000 euros anuales, por qué razón Lores tiene que seguir percibiendo cerca de 64.000 euros por ejercer en una ciudad de menor presupuesto y mucha menos población. Del mismo modo, las objeciones del portavoz de Marea no solo se referían al salario del alcalde, sino también a los 58.000 euros de la tenencia de alcaldía; a los 44.000 anuales que cobra cada concejal con la exclusiva... Y en suma al número de munícipes profesionalizados que se planteaban (once sobre 25).

Es verdad que en este último aspecto sí que se ha producido una rebaja, ligera rebaja, pues el Bloque reduce a ocho los munícipes liberados con respecto a los de la legislatura anterior. Aunque el argumento tiene cierta trampa: confían en que se cierre el acuerdo de gobierno para Diputación y que la retribución de César Mosquera salga del erario provincial, descargando al tesoro municipal de uno de los sueldos más altos.

Y además les queda el as en la bocamanga. La normativa vigente les permite habilitar hasta 15 sueldos, de modo que todavía queda margen y podrían profesionalizar a los 12 concejales del BNG. O bien jugar con ese elemento de convicción para negociar un acuerdo de gobierno si en el transcurso de la legislatura lo precisasen.

Mientras tanto, en una ciudad con casi la mitad de la corporación municipal profesionalizada, el acuerdo del jueves alarga todavía más el despropósito: se pagarán sueldos -sin duda potentes- a cinco directores generales para que gerencien diversas áreas de la gestión municipal cuando se supone que liberamos a los políticos para que ya lo hicieran.

Palabra de Abel

En otro orden de cosas, esta semana asistimos a un postureo de la dirección provincial del PSOE pontevedrés que desmitifica la pretendida libertad de decisión y nos refuerza en la convicción de que los llamados grandes partidos siguen siendo gobernados por oligarquías que se retroalimentan dentro de estas organizaciones.

Hoy en día Abel Caballero es el alcalde más importante e influyente que tiene el Partido Socialista en Galicia y en España. Sus deseos son órdenes. De modo que la chulería que se permitió designando en plena campaña electoral, por su cuenta y riesgo, a Carmela Silva como candidata a la presidencia de la Diputación ha tenido que ser ratificada por el comité provincial del PSdG-PSOE. Me consta que hay cuadros del PSOE que lo hicieron con la pinza en la nariz. Las formas (por aclamación y en medio de una fuerte ovación) retrotraen al PSOE a modelos a la búlgara más propios del PP o del BNG, y que los socialistas parecían haber abandonado.

Y todo esto por no llevarle la contraria a Abel Caballero, cuyo omnímodo poder en el Partido Socialista se traducirá, también, en teledirigir el gobierno de la Diputación Provincial y su apetitoso presupuesto anual de 148 millones de euros.