Los Bombeiros serán la imagen del Banco de Alimentos en la San Silvestre, mientras policías de Pontevedra y Marín donan juguetes y alimentos
31 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.En muchas ocasiones, bomberos y policías son los que mejor conocen los efectos de la crisis y la difícil situación en la que se encuentran muchas familias pontevedresas. Y el vestir de uniforme no está, ni mucho menos, reñido con la solidaridad, tal y como pusieron de manifiesto ayer miembros de ambos cuerpos.
Así, una decena de profesionales de los Bombeiros de Pontevedra será está tarde la imagen del Banco de Alimentos durante la tradicional San Silvestre. «Queremos llamar la atención, promocionarlo», precisó Santiago Carramal, quien junto a Darío Gil fue uno de los impulsores de esta iniciativa entre el personal del servicio municipal contraincendios.
«Acaba de empezar el Banco de Alimentos en la ciudad y hace falta que la gente se conciencie», añadió Gil. Al igual que sus compañeros, Darío Gil y Santiago Carramal disputarán la última carrera del año ataviados con el uniforme y el equipamiento de intervención, que pesa unos nada desdeñables veinte kilos. «Lo peor de todo es que eso no transpira. La sensación térmica y el estrés térmico es elevado», apuntó.
Por su parte, Alfonso García Limeses, responsable del Banco de Alimentos que dispondrá de una carpa en la plaza de España, apeló a la solidaridad ya no solo de los inscritos en la prueba, sino de la gente en general. En este sentido, y tras recordar que en la gran recogida de noviembre se recaudaron más de 52 toneladas de comida en Pontevedra, explicó que los «alimentos que, en estos momentos, se necesitan con mayor urgencia serían leche y aceite». Alertó de que «hay muchísimos niños que se van sin desayunar al colegio» por, precisamente, falta de leche. Otros productos no perecederos necesarios son pasta, garbanzos, galletas, comida para niños pequeños o conservas «que tienen un poder calorífico muy grande».
En cuanto al aceite, y con el objetivo de recaudar una mayor cantidad, García Limeses indicó que «el de girasol cuesta la mitad que el de oliva y sirve igual».
«No es caridad, es justicia social», remarcaron desde el Sindicato Unificado de Policía. Convocados por esta central, agentes de las Comisarías de Pontevedra y Marín han donado varios lotes de alimentos y juguetes que ayer fueron entregados a Cáritas para su reparto entre los más necesitados. Tras incidir que conocen bien las situaciones de marginalidad y exclusión social «de nuestros conciudadanos», desde el SUP lamentaron que, «bajo el mandato legal», muchas veces es la policía la que impide que determinadas personas «sigan disfrutando de algo tan elemental como un techo donde cobijarse».