Donde el monte es negocio

Aunque aún se sigue asociando a los comuneros con la madera, lo cierto es que en los últimos años los distintos colectivos han apostado por nuevas vías de ingresos


Pontevedra / La Voz

La propuesta dada a conocer esta semana por la comunidad de montes de Figueirido de contratar a cinco desempleados de la parroquia para que llevasen a cabo labores de limpieza y desbroce ha puesto sobre el tapete la realidad de unos colectivos a los que mucha gente sigue vinculando únicamente con la venta de madera. Aunque la mayor parte de las comunidades dependen de este negocio para obtener ingresos, lo cierto es que cada vez surgen nuevas vías de negocio y propuestas que les permiten a los colectivos vecinales cosechar beneficios sin tener que talar sus árboles.

Se trata normalmente de proyectos a medio y largo plazo, precisa Claudio Quintillán, de Combarro, quien remarca que lo más importante que deben reunir estas iniciativas es que «se adapten á zona ou á comarca». Y es que, dependiendo del terreno, se puede optar por planes ganaderos o de aprovechamiento de carne compatibles con el monte, como están llevando a cabo en San Vicente de O Grove, o por actuaciones turísticas vinculadas al patrimonio cultural, caso de Baiona o de Combarro, donde se han ejecutado una serie de miradores sobre la ría de Pontevedra y se prevé la «recuperación de petróglifos como os que recentemente atopamos no noso monte».

Y es que cada vez son más las comunidades que conjugan el beneficio económico con el beneficio social. Sin ir más lejos, en Amil, una de las actuaciones que se prevén poner en marcha consistirá en la puesta en valor de sus parcelas -recientemente se ha recuperado una carballeira- con el objetivo de que en un futuro, más o menos cercano, puedan servir de paso para alguna ruta del Camino de Santiago.

Su presidente, Eloi Carramal, tras precisar que lo más inmediato es proceder con «o plan de ordenación e clasificación do monte para ver a súa viabilidade», explicó que este mismo espíritu es el que les llevó a invertir en la reforma del curro donde se desarrolla la rapa das bestas y en el acondicionamiento de sendas áreas de acampada y pesca. Es consciente de que se trata de una cita que va a más cada año y eso supone ingresos, ya no solo para la comunidad en sí, sino también para los vecinos.

Apicultura, cultivo de frutales o de setas, puesta en valor del patrimonio etnográfico, recuperación de petroglifos y mamoas... Son algunas apuestas que pueden ser asumidas por una comunidad en solitario, pero en otras ocasiones es preciso mancomunar esfuerzos para lograr alcanzar un objetivo. «Esto é necesario cando se fala de proxectos de envergadura, dada a inversión económica que se precisa, como son o aproveitamento gandeiro ou a biomasa forestal», precisa Xosé Alfredo Pereira Martínez, presidente de los comuneros gallegos.

Polémica biomasa

En relación con este último campo, el de la biomasa, todas las comunidades consultadas al respecto rechazan de plano las intenciones de la Xunta, que consideran que es demasiado agresivo para el medio ambiente. En todo caso, comunidades como la de Valmiñor o la de Vigo están llevando a cabo actuaciones en este ámbito, mientras que en Pontevedra no se tiene constancia de ninguna propuesta similar.

Otra vía de ingresos, esta ya no tan novedosa, es la que surge del arrendamiento de suelo a empresas privadas o administraciones. Tal vez, el caso más llamativo sea el relativo a la base de la Brilat, por cuyos terrenos Defensa está pagando una canon anual a Salcedo y San Xulián -Vilaboa y Figueirido están pendientes del Supremo- o la demanda presentada recientemente por Mourente relativa a la parcela del Hospital Montecelo. No obstante, el presidente de esta comunidad, Carlos Morgade, precisó que la reclamación de la propiedad de este suelo está relacionada con la supuesta «privatización» del centro sanitario: «Os veciños de Mourente non queremos que se faga negocio privado no monte comunal e no caso de que se faga, será co consentimento noso».

Al margen de estos dos casos, lo cierto es que son numerosos los casos en la comarca en los que empresas privadas abonan un alquiler por estar ubicadas en zona comunal. Y en otras ocasiones, se arrienda con la intención de realizar plantaciones que surtan de madera a una determinada empresa. Así, en Verducido, Ence ha llegado a un acuerdo para plantar eucaliptos en una área de propiedad comunal, mientras una segunda empresa ya ha iniciado negociaciones con los vecinos para hacer algo semejante en una parcela de diez y quince hectáreas.

El negocio de la madera, no cabe duda, sigue siendo importante, por no decir, vital para una amplia mayoría de colectivos.

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