Albariño, el vino de todos los dioses

Rosa Estévez
rosa estévez CAMBADOS / LA VOZ

PONTEVEDRA

RAMON LEIRO

La fiesta de Cambados clausuró su edición más internacional nombrando cabaleiro al embajador de Japón, Satoru Satoh, que juró fidelidad al príncipe de los blancos

04 ago 2014 . Actualizado a las 13:39 h.

Cambados sin una sola botella de albariño. ¿Se lo imaginan? El Gran Mestre del Capítulo Serenísimo que vela por este vino, Alberto Núñez Feijoo, sí. Y no es que quiera el presidente de la Xunta que una plaga bíblica arrase las vides que tanta riqueza generan en Galicia. Lo que él quiere, bien al contrario, es que el albariño gallego salte fronteras, que con él se brinde en todos los países del mundo, y que de fuera lleguen tantos pedidos que «tengamos que exportar todas las botellas». Las bodegas llevan años remando para conquistar nuevos mercados, y a estas alturas un 30 % de su producción ya se vende más allá de nuestras fronteras. Van en la dirección correcta, dijo ayer Feijoo, quien aplaudió como un gesto muy inteligente la investidura de Satoru Satoh, embajador de Japón en España, como nuevo cabaleiro del príncipe dorado de los vinos.

Antes que el nipón, ayer juraron fidelidad a este vino los bodegueros Rosa Ruiz y Eulogio Pomares, el enólogo Jesús Requena, el jurista José Luis Costa, la investigadora Marisol Soengas y el conselleiro de Industria, Francisco Conde. Todos prometieron, con la vid sobre su hombro, defender al albariño como «o mellor dos viños do mundo cristián». Para Satoru Satoh, el Gran Mestre tuvo que modificar el juramento sobre la marcha, ampliando su misión al mundo «cristián, budista... e de todos os deuses». Un sí rotundo y fuerte salió de la garganta del embajador, quien arrancó los aplausos del público al apurar hasta la última gota la copa de albariño con la que se ofician los bautizos en el patio de armas del Pazo de Fefiñáns.

Todo su empeño

Prometió el embajador japonés emplearse a fondo en una encomienda que recibía con «orgullo y respeto». Dentro de poco volverá a su país -en el pregón leído tras la comida oficial en Torrado anunció que le queda poco tiempo en España- y una vez allí pondrá todo su empeño en contribuir «a la fama internacional de los mejores vinos blancos del mundo, los que hacéis aquí, en Cambados».

De este nuevo cabaleiro, quedó claro ayer, se espera mucho: que ayude a que el príncipe dorado de los vinos a conquistar uno de los mercados más activos del mundo. De paso, contribuirá a poner Galicia en el mapa turístico internacional. A fin de cuentas, señalaba el alcalde Luis Aragunde en el patio de armas de Fefiñáns, cada botella que se venda en el extranjero debe funcionar como una tarjeta de presentación, una suerte de invitación para que todos los que no conocen Galicia vengan a descubrir el secreto de la magia de nuestro vino. Una vez aquí, las exquisiteces de nuestro mar y nuestra tierra se encargarán de lo demás.

De príncipe a rey

Aragunde, que lleva meses embarcado en el proyecto de conseguir que la del Albariño sea reconocida como fiesta de interés turístico internacional, demostró que lleva al día las cuentas con los cabaleiros y donas. Y si bien fue Núñez Feijoo quien recordó todo lo que Manuel Fraga hizo por este vino y el sector que representa, el alcalde de Cambados miró hacia Madrid para señalar que el hoy rey Felipe VI fue nombrado cabaleiro en el año 1998.

El entonces Príncipe de Asturias juró fidelidad al príncipe dorado de los vinos. Y ha cumplido la palabra empeñada en el patio de armas de Fefiñáns -reconoció orgulloso Aragunde- «cando fixo que no seu banquete de vodas estivesen presentes os nosos viños».