A Parda, troyano de Campolongo

La propuesta de la concejalía de Deportes tiene trastienda, pues la reactivación del olvidado centro lúdico-deportivo lastra una pretendida rentabilidad del proyecto


Pontevedra / La Voz

La oferta lanzada esta semana por la concejalía de Deportes de Pontevedra para reformar las piscinas de Campolongo y retomar el proyecto del centro lúdico-deportivo de A Parda suena muy bien. Si pudiera materializarse. Pero me temo que no lo veremos nosotros y dudo que nuestros hijos. En estos tiempos de zozobra económica, ¿quién se atreve a embarcarse en seis millones de euros para acometer ambos emprendimientos aunque sea a cambio de una concesión por 40 años? ¿Y de qué perfil empresarial hablamos? Porque hace falta mucha solvencia para afrontar semejante inversión a tan largo plazo...

La maniobra del concejal Tino Fernández es astuta, pero al mismo tiempo tiene aspectos endebles. Políticamente se persigue resarcir a Pontevedra de un déficit de instalaciones deportivas que padecemos. En especial, por abandono de la Xunta de Galicia. La Administración autonómica no cumplió con su parte del trato que se estableció con el Concello y la Diputación cuando se pactaron los proyectos de reforma de Pasarón y construcción del centro lúdico-deportivo de A Parda.

Los bloques de hormigón abandonados en medio de una silveira al lado de la estación de ferrocarril constituyen un recordatorio permanente de tal incumplimiento que se viene prolongando desde el 2009. La Xunta nunca tuvo interés en retomar el proyecto que languideció tras la quiebra de la empresa constructora adjudicataria de las obras.

El proyecto de A Parda es un walking dead mientras Pasarón se concluyó (o casi), a pesar del brutal desfase presupuestario que ha tenido.

Por tanto, desde esa perspectiva, el intento de la concejalía de Deportes pretende una reparación. Pero quien debe subsanar la deuda (es decir, la Xunta) no pone un pataco, sino que se le salva la cara apelando a la iniciativa privada para que invierta y corra el subsiguiente riesgo.

Precisamente desde el punto de vista puramente mercantil, la propuesta de concesión es un troyano. Si en lugar de presentarse como un único pliego, se formulasen dos concursos por separado, a buen seguro que el de las piscinas de Campolongo tendría empresas interesadas. Pero asociarlo con el muerto del proyecto de A Parda, es una losa muy pesada contra el interés del primero.

Como bien saben el Concello y los propios usuarios, las piscinas de Campolongo, pese a que han quedado desfasadas, tienen un alto nivel de ocupación y un uso desestacionalizado. Los cerca de 3.000 usuarios actuales bien podrían multiplicarse con una mejora y ampliación de las instalaciones que permitirían dar cabida a más.

Nivel de utilización

Por el contrario, el proyecto de A Parda, según la reformulación que postula el Concello, presenta serias dudas. Preguntémonos cuál sería el nivel de utilización de tres piscinas al aire libre con la meteorología que tenemos. Cabe sospechar que podría llegar a ser ínfimo en estaciones de primavera y verano tan inestables como las que estamos a padecer este año, lo que derrumbaría cualquier plan financiero. En cuanto a las pistas de pádel, las cuatro proyectadas no parece que puedan generar suficientes ingresos como para paliar una presumible baja ocupación del resto del complejo.

La concejalía de Deportes, y en particular su titular, pretenden relanzar este proyecto en dúplex, a partir de septiembre. Seguramente con una intención asociada, pues todo apunta a que Tino Fernández podría ser el póster electoral del PSOE para las municipales del 2015.

La cuestión estribará en determinar si afrontará ese reto con este proyecto en vías de materialización o simplemente en grado de deseo atascado.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos

A Parda, troyano de Campolongo