Los retos de adelgazar unos kilos, dejar de fumar o aprender un idioma se repiten cada enero, pero el furor suele pasar en tres o cuatro meses
19 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Arranca el año y con él elaboramos una especie de decálogo de promesas que pretendemos cumplir antes de que vuelvan a sonar las campanadas que despidan el 2014. Aunque son muchos los que se fijan metas utópicas, la mayoría ponen en los puestos de salida la necesidad imperiosa de dejar de fumar, aprender un idioma -generalmente el inglés-, y por supuesto, perder esos kilos que se arrastran desde el 2013 y que en los últimos días del año nos hemos encargado de agrandar haciendo una oda a la buena mesa gallega.
«Tenemos genética de hambre, no de abundancia», explica Cristina Pérez, supervisora del servicio de Dietética del Chop. Pos sus manos pasan una media de 15 pacientes diarios aquejados de obesidad. Y por supuesto también hay entre ellos viejos propósitos. «Notamos que al empezar el año vienen pacientes que hacía meses que no veíamos, dispuestos a retomar el tratamiento», indica. Es difícil cuantificar cuántos pontevedreses se encomiendan al nuevo año para purgar esos vicios confesables. Cristina Pérez recomienda una dieta equilibrada combinada con ejercicio físico para evitar esa frase tan repetida de «me estanqué». «Cuando se pierde peso se pierde grasa, pero también masa muscular y el cuerpo va a luchar contra eso para que no baje el metabolismo basal», explica esta profesional, que alerta del riesgo del efecto rebote, ese que devuelve más kilos de los perdidos, cuando se bajan de forma inadecuada: «El problema de esas dietas es que la persona no cambió sus hábitos mientras la hizo».
Un buen aliado para el equilibrio del que habla Cristina Pérez está en los gimnasios de la ciudad, donde estos días ya están notando la avalancha de propósitos. El furor deportivo dura hasta que la Semana Santa trae el buen tiempo. El coordinador de las piscinas de Campolongo, Javier Magariños, retrasa un poco más el verdadero bum: «Ahora hay mucho abonado nuevo, pero se nota más en febrero porque la gente se da este mes de transición para superar la cuesta de enero». Los gimnasios lo saben y ponen en marcha sus programas para captar adeptos. Campolongo cuenta con medio centenar de abonados, de los que 30 se acogieron al programa Kilos fuera, para que la cuesta de enero te cueste menos, que le ofrece un entrenamiento semipersonal gratuito durante tres meses.
«Quiero bajar cinco kilitos»
Con 54 años, Rosalía Blanco lleva un par de semanas acudiendo al gimnasio Curves, que en la primera quincena del año cuenta con 15 alumnos nuevos. «Quiero bajar unos cinco kilitos», explica en lo que es su bautizo deportivo. Aprovecha el circuito de máquinas de media hora antes de comer para cumplir con el objetivo del nuevo año.
Mirta Santiago, a su lado, ya quiso empezar el año en forma. «Mi idea es adelgazar más, desde octubre perdí cinco kilos, ahora quiero seguir el 2014 con la misma intensidad, estoy en un un programa de asesoramiento y dieta», explica, mientras se muestra satisfecha de cumplir el octavo año sin tabaco, otro de sus grandes propósitos cumplido. Este parece menos sacrificado, al menos no se suda, pero el deshabituarse de una adicción es una tarea dura.
El Concello de Pontevedra ha puesto en marcha un programa para sus funcionarios esta misma semana y la psicóloga de la Asociación Española contra el Cáncer en Pontevedra, Cristina Alonso, asegura que en enero hay mucha actividad en los cursos que organiza y que tienen una efectividad del 70 %. «En cuanto empieza el año es cuando más cursos tenemos, nos llaman de empresas, instituciones o centros para que hagamos uno», señala. Los pacientes quieren con el nuevo año «librarse» del vicio por temas de salud presente y también, futura, de dependencia y últimamente pesa mucho la cuestión económica. «Antes de iniciar el curso, valoramos la motivación, son sesiones grupales de siete clases y luego tenemos un seguimiento», explica Alonso Gómez, que estos días prepara cursos en Vigo, Tui y Ribadumia, con una media de diez personas.
En cuestión de propósitos, los idiomas son esa deuda pendiente de los españoles con el resto del planeta. Y el inglés es una de las promesas del año, ahora en horas bajas. En la Escuela de Idiomas de Pontevedra, donde estudian cerca de tres mil alumnos, su director, José Manuel Luaña, señala que «no forzosamente hay un repunte en enero, pese a que aprender suele estar entre los propósitos». Las academias de la ciudad reconocen que los «eneros ya no son lo que eran antes. Normalmente sumábamos unos diez alumnos al empezar el año y en estos días solo se han apuntado dos», explican. La economía parece haber ganado la batalla al aprendizaje, mientras a los propósitos saludables no hay crisis que le anule la ilusión.