El objetivo es un máximo de 6.000 coches al día cuando se reabra A Barca
04 dic 2013 . Actualizado a las 13:19 h.En las semanas anteriores al 22 de octubre, cuando se cerró un carril del puente de A Barca, el eje Alameda-Echegaray soportaba un intensidad media de tráfico de 10.306 vehículos al día en jornadas laborales. Y mucho antes, cuando todavía no existía el puente de As Correntes, el tránsito medio diario era de 13.880 vehículos diarios. Son datos que figuran, respectivamente, en el informe de la Policía Local sobre el dispositivo con motivo de las obras de A Barca y en el Plan de Tráfico e Mobilidade elaborado por la empresa Pettra hace ya varios años.
El gobierno local de Pontevedra considera que ni la calle Echegaray ni puente de A Barca deben soportar tal sobrecarga de tráfico, de ahí la adopción de las medidas que se están haciendo públicas en los últimos días y que están generando una enorme controversia.
Ayer, desde el gobierno local se puso cifra al objetivo: reducir la carga de tráfico en Echegaray a una media de entre cinco y seis mil vehículos diarios. Esa sería, apuntan fuentes del bipartito, una intensidad «asumible» para las características de la calle que, hoy por hoy, es el único acceso rodado al puente de A Barca. Y este, no conviene olvidarlo, sigue siendo para la mayoría de los pontevedreses la principal vía de salida del casco urbano hacia Poio y Sanxenxo.
Cambiar las costumbres
La habilitación de Alameda y Echegaray como «zona de servicios» -es decir, con tráfico restringido-, persigue mudar esa percepción y forzar que cuando se reabra A Barca un buen número de conductores sigan utilizando la avenida del Uruguay y el puente de As Correntes para salir de la ciudad, como se ven obligados a hacer ahora.
La duda estriba en qué hará el Concello para controlar el cumplimiento de la nueva disposición y evitar el tráfico «de paso» por Echegaray. El concejal de Infraestructuras, César Mosquera (BNG), apuntaba a que la Policía Local tiene cámaras en la rotonda de san Roque y en la entrada del puente de A Barca, pero parece poco probable que se dediquen a seguir el recorrido de cada vehículo. Más bien se apelará, de momento, al civismo de los conductores. Y si estos no responden no se descartan otras medidas.