Algo más de 700 eurodiputados deciden hoy si aprueban un pacto con Mauritania que podría pesar como una losa en la economía de Marín
08 oct 2013 . Actualizado a las 06:00 h.Llegó la hora de la verdad. Algo más de setecientos eurodiputados tomarán esta misma mañana una decisión sobre las relaciones bilaterales con un convulso Estado africano que sin embargo será vital para la economía de una pequeña población ubicada en una esquina de España: Marín. Los parlamentarios habrán de optar por aprobar o rechazar un acuerdo pesquero con Mauritania cuya redacción actual supone una condena para doce barcos cefalopoderos de Marín y cientos de tripulantes de la localidad. La amenaza de una reconversión como la que se vivió en 1999 con el final del acuerdo del banco canario-sahariano está de nuevo latente.
¿Y qué esperar hoy del Parlamento Europeo? La respuesta es ciertamente una incógnita, porque son muchos los votos en juego e innumerables los intereses y variables que juegan en los cenáculos de Bruselas. Por lo de pronto, el sector ha recibido más cal que arena de Europa en estos quince meses de negociaciones y presiones para que se tumbase un pacto suscrito a mediados del 2012 por la pertinaz obstinación de la comisaria Damanaki, convertida hoy en el blanco de las iras de armadores y tripulantes marinenses.
Ese documento, por ahora solo en vigor de forma provisional, es el que debe ser apoyado o rechazado esta mañana por los eurodiputados, en lo que representa un ser o no ser para los intereses españoles. Si logra el plácet, el golpe para Marín sería tremendo. Si se rechaza, el recado para la comisaria Damanaki sería no menos contundente, toda vez que debería reiniciar la negociación de un nuevo convenio con Mauritania en el que, presumiblemente, habría de pelear la vuelta de los cerca de veinte cefalopoderos gallegos que pescaban en esas aguas.
En Marín son muchos los que se aferran a lo ocurrido en el Parlamento Europeo a finales de mayo pasado. Entonces, dieciséis de los 23 miembros de la Comisión de Pesca tumbaron el acuerdo y pidieron una nueva negociación con el Estado africano. Aquel toque de atención parecía definitivo para los intereses gallegos, pero lo cierto es que la comisaria Damanaki maniobró para introducir algunas mejoras que solo beneficiaban a las flotas pelágica y marisquera, dejando de nuevo en la estacada a los buques cefalopoderos.
Votación distinta
Ocurre además que aquellos 23 eurodiputados están muy familiarizados con la pesca y su problemática, y en poco o nada se parece la votación de mayo a la que hoy acogerá el Parlamento Europeo. Los esfuerzos políticos para lograr apoyo a la causa española se han multiplicado en las últimas horas, pero el resultado es sin duda una incógnita, a tenor de la cautela con la que el sector analiza el asunto.
De lo que no cabe duda es del compromiso que la sociedad marinense ha mantenido con esta causa a lo largo de los quince agotadores meses que transcurrieron desde que se firmó el pacto con Mauritania. La localidad ha acogido sucesivas manifestaciones cuyo leit motiv no era otro que defender a la flota y alertar sobre los peligros de una nueva reconversión. Ya no solo para la flota. También para astilleros, talleres, firmas de suministros...