El Concello de Marín busca a un pollino, incapaz de andar, que apareció en el monte de San Tomé y que desapareció cuando lo iban a cuidar
11 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Acostado entre la maleza, a la sombra de un árbol y con unas mazorcas a su alrededor para que comiese, un particular localizó hace dos días un burro, aparentemente abandonado a su suerte, en el monte de San Tomé de Piñeiro, en Marín, y dio aviso al Servicio de Protección de la Guardia Civil (Seprona). Cuando un voluntario de Protección Civil y el veterinario se desplazaron, ayer a las 13 horas, hasta la pista forestal donde yacía el animal, el pollino presentaba un aspecto lamentable. Apenas podía ponerse de pie, por problemas con las patas traseras, y tenía una llaga en uno de los costados. Es el último caso de supuesto maltrato animal que se detecta en el rural marinense, donde los vecinos están acostumbrados a ver caballos con trancas o cadenas en las patas, y donde también de vez en cuando aparecen burros abandonados.
El dictamen del veterinario para este caso fue que no había que sacrificarlo porque con recortarle las uñas y tratarle la herida se podría recuperar. El animal es manso, pero parecía demasiado débil para moverse de la pista forestal donde lo examinó el veterinario.
Una hora más tarde pasaron por allí los comuneros de San Tomé y fue la última vez que se le vio, de pie bajo los carballos y en principio, igual de desamparado.
Precisamente por su dificultad de andar, ni Protección Civil ni la concejala de Medio Ambiente, Marián Sanmartín, entienden cómo sencillamente desapareció durante la tarde. El portavoz de Protección Civil no ocultó su sorpresa: «Subimos al monte para darle agua de beber y al llegar a la pista ya no estaba y solo podemos pensar que alguien se lo llevó porque el burro no se movía a la mañana».
La concejala de Medio Ambiente estaba ayer, al cierre de esta edición, tan sorprendida como los voluntarios. En el entorno inmediato -junto al curro de San Tomé- no hay casas cercanas. Pudo haberse escapado, pero desde Protección Civil consideran que es una hipótesis casi imposible y apuntan más bien a pensar que alguien se lo llevó. «Estuvimos preguntando por la zona si alguien sabía del burro y quizás vino el dueño y se lo llevó».
Los comuneros de San Tomé son más escépticos. El presidente, Daniel Rosales, es de la opinión de que el pollino sigue en el entorno, quizás oculto entre la maleza. Ahora solo el tiempo dará la razón a unos o a otros.