La crisis los empujó hacia el mar

r. estévez / M. gago VILAGARCÍA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Jóvenes formados y con titulación retornan a las artes de pesca ante el bloqueo laboral

22 abr 2013 . Actualizado a las 18:58 h.

Hilvanemos una serie de cifras. En los últimos cinco años, se han destruido en Galicia 70.300 empleos de jóvenes. En estos momentos, 10.500 gallegos de menos de veinticinco años integran ya la negra lista de los parados de larga duración. Setenta personas de entre 20 y 34 años abandonan Galicia cada día, haciendo gala de esa movilidad exterior que aquí siempre se llamó emigración... Puede que los números sean fríos, pero sirven para dibujar, en toda su crudeza, el muro infranqueable con el que los jóvenes tropiezan cada vez que intentan dar un paso en el mercado laboral. Ni siquiera formar parte de algunas de las generaciones más preparadas de la historia les allana el camino.

Ante un panorama desolador, en el que ni los conocimientos ni las licenciaturas sirven de gran cosa, crece el número de titulados que desde el inicio de la crisis ha puesto sus ojos en el mar. El trabajo es físico, es duro y en estos momentos no resulta especialmente rentable. Pero, al menos, es un trabajo.

El año pasado, varias cofradías de la ría de Arousa abrieron sus playas a la entrada de nuevas mariscadoras. Recibieron auténticas avalanchas de solicitudes. Y entre las seleccionadas -y las que se quedaron fuera- figuraban profesoras y filólogas cuyos planes no pasaban, ni de lejos, por los bancos marisqueros. En la ría de Pontevedra llevan diez años sin concederse nuevos pérmex. Este año se repartirán 75 carnés. Y, aunque el proceso de selección aún no ha comenzado, las cofradías están seguras de que se repetirá esa realidad: licenciado busca plaza de mariscador. De mariscador, de marinero, o de lo que sea.

Cursos saturados

Pero hacerse con un hueco en el mar no es tan fácil. Ejercer ese oficio exige disponer, también, de una formación específica. Las cofradías organizan periódicamente cursos de capacitación que, de unos años para aquí, están saturados. Jóvenes y no tan jóvenes, de los concellos de costa y de otros de interior, se lanzan sobre cada convocatoria. Hasta los municipios ribereños llegan aspirantes de Lalín o A Estrada, dispuestos a convertirse en lobos de mar.