Los afectados dan de plazo hasta el 10 para cobrar las ayudas prometidas
11 nov 2012 . Actualizado a las 06:57 h.Los marineros de la flota de Mauritania están dispuestos a pasar las fiestas de Navidad y Fin de Año encerrados en el Concello de Marín si en diciembre no cobran los cinco meses de ayudas que Medio Ambiente y el ISM les deberán para entonces. El día límite para tomar esta decisión será el próximo 10 de diciembre. Si para esta fecha no hay ninguna respuesta concreta sobre el pago de las ayudas comprometidas, los marineros acudirán al Ayuntamiento y allí pasarán la temporada festiva como protesta hasta que se les abone lo pactado en su día.
Esta fue una de las principales conclusiones de la asamblea de afectados de Mauritania que se celebró ayer por la mañana en Marín. Es una medida de presión más, pero no será la única. El encierro anunciado ayer será quizás la más llamativa, pero previamente han fijado otra movilización. Se trata de una manifestación en Marín el próximo día 23 de este mes. La celebración de esta protesta no va ligada solo al cobro de las ayudas adeudadas, sino que tiene también como objetivo dar visibilidad ante las instituciones europeas a un colectivo castigado por un convenio pesquero aprobado por la comisaria de Pesca, la griega María Damanakis, que excluyó a la flota cefalopodera de su único caladero.
En la asamblea de ayer el portavoz de este colectivo, el sindicalista de la CIG Xabier Aboi, también informó de los intentos de tumbar el desafortunado acuerdo pesquero en la UE. En la Comisión de Pesca, celebrada esta semana, solo los eurodiputados de España y Portugal dejaron clara la inutilidad de un convenio pesquero que no sirve ni siquiera para las artes que sí permite que continúen faenando allí. Sin embargo, Aboi precisó que hubo una defensa del acuerdo a cargo de una eurodiputada sueca y teme que el silencio de otros países implique que retirar el acuerdo se complique.
El día 22 está previsto un Consejo de Ministros de Pesca de la UE en Bruselas, en el que España tendrá su primera oportunidad seria de tumbar el polémico acuerdo. Sin embargo, Aboi teme que no se logre la minoría de bloqueo suficiente porque los países más importantes -Italia, Francia, Holanda y Alemania- no se han pronunciado y se desconoce el sentido de su voto. Si el convenio pasa el filtro de Bruselas, quedará todavía una última batalla por librar en el Parlamento Europeo, pero es una carta también difícil de jugar. Sin una revisión del acuerdo, los cefalopoderos están sentenciados.