El líder de una red que extorsionó a narcos confiesa que orquestó un envío de cocaína

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

LÓPEZ PENIDE

Entre los que rechazaron un acuerdo con el fiscal se halla un guardia civil

11 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace apenas unos meses, Javier Fernández Herrero fue condenado por la Audiencia a doce años y medio por liderar la red que, en el 2009, extorsionó a una serie de arousanos, entre los que se cree que había narcotraficantes. Ayer, este lucense volvió a ocupar un espacio en el banquillo del Pazo de Xustiza para confesar que, aquel mismo año, orquestó junto con otras personas un envío de diez kilos de cocaína desde Bolivia a Pontevedra. Se trata de un caso que tuvo su origen en las investigaciones realizadas a raíz de los asaltos violentos.

En su intervención implicó al resto de imputados con la salvedad de R.D.G. Mantuvo que era un amigo que le había servido de chófer mientras tenía retirado el carné de conducir: «Non ten nada que ver».

Explicó que el alijo fue fraguado en una serie de reuniones en Vilagarcía y a las que habrían asistido Francisco Dacosta Figueroa y el guardia civil Francisco Castro Paz. Precisó que a las mismas acudió Jeeven Singh, si bien matizó que su papel era secundario. Sería la persona encargada de transmitir sus órdenes empleando un dialecto africano a su contacto boliviano.

«Ceibe quixera estar eu», fue la respuesta que dio a uno de los abogados defensores que le preguntó si sentía animadversión contra alguno de los restantes acusados que están en libertad.

Su versión fue corroborada por otros dos imputados. Así, Jeeven Singh señaló que aceptó «con dolor» participar en la operación. «No es lo que yo quería», lamentó, al tiempo que confirmó que asistió a unas reuniones en la que la voz cantante la tenían Javier Fernández, Francisco Castro y Francisco Dacosta.

Estos dos últimos se acogieron a su derecho a no declarar y asistieron mudos a la reproducción de las escuchas telefónicas.

El que sí que habló fue el abogado de Dacosta Figueroa. «Esta sala vulnera derechos fundamentales», sentenció para, acto seguido, denunciar la conculcación del derecho a las comunicaciones o atacar la supuesta incompetencia del juzgado arousano para instruir esta causa en lugar de la Audiencia Nacional. El fiscal antidroga Luis Uriarte negó todos y cada uno de estos extremos. El tribunal terminó dando la razón al ministerio público. No obstante, en el caso de los pinchazos, se reservó a dar a conocer su posición en la sentencia.

Entre los testigos que declararon en la primera jornada del juicio se encontró uno de los responsables de la investigación de la Guardia Civil. El agente calificó como de «eufemismos» el que los acusados conversasen de ventas de parcelas, así como se mostró convencido de que Francisco Dacosta estaba realizando gestiones para cambiar algún turno en el aeropuerto de Barajas para, de este modo, garantizar que la cocaína llegase a su destino.

No fue así. Y el mulero José Arcenio Camacho fue arrestado tras realizar una entrega controlada de la droga por la que había cobrado unos mil dólares: «Acepto haber cometido un error».

«La intervención [telefónica] es lícita y legal desde la primera hasta la última escucha»

Luis Uriarte