Un millar de personas asistieron a la comida popular
23 ene 2012 . Actualizado a las 07:10 h.Cielo despejado, sol titubeante y menor sensación de frío que en los últimos días se convirtieron en aliados perfectos para animarse a disfrutar con la recreación de la matanza tradicional en Lalín, preludio de la Feira do Cocido. La elección este año de Donramiro como escenario para la fiesta, por su proximidad al casco urbano, supuso otro aliciente para seguir en directo la representación del sacrificio del animal, en esta ocasión un cerdo ibérico de 160 kilos de peso. Un ritual concentrado en poco más de dos horas.
La Casa de Julio de Brais acogió el sacrificio porcino, para después proceder a su chamuscado en un prado próximo bajo la atenta mirada de bastante público, entre «disparos» fotográficos y cámaras de televisión en plena faena. Después llegaría el destripado, para colgar al cerdo hasta que enfriase su carne y proceder al despiece. De forma paralela media docena de mujeres cortaban y preparaban los chorizos, con llenado como antaño, mediante embudo. Todo un entramado organizativo que funcionó a la perfección, con cerca de un centenar de vecinos de Donramiro implicados en la tarea, tras tomar el relevo de Sello, que se encargó de la matanza en el 2011.
Una fiesta que atrajo a vecinos de la zona pero también a visitantes de otros lugares de Galicia, entre ellos A Coruña o Lugo. De forma paralela a la matanza se podía visitar una exposición de antigüedades, incluidos restos arqueológicos encontrados en Donramiro de época romana, u otra de fotografía y artesanía en el bar Suso, junto con una muestra de pintura y escultura de Salvador Torres o los trabajos pictóricos de los niños de la escuela unitaria que ilustraron el cartel anunciador. Y hubo elaboración en vivo de pan y queso, repartiéndose, junto con vino de la denominación Monterrei, entre el público.
Las gaitas de Os Trasnos de Doade pusieron la nota musical a una jornada que continuó con una comida a la que acudió un millar de personas, superando la asistencia de años anteriores. Bajo dos carpas se degustaron 1.500 kilos de chorizos, 200 de carne, costilla, panceta y otros derivados del cerdo, así como medio centenar de empanadas y postres típicos de Entroido. Hubo juegos tradiciones y verbena nocturna. El director xeral de Desenvolvemento Rural, Antonio Crespo, junto al alcalde José Crespo y varios concejales se sumaron a una fiesta con arraigo creciente como aderezo a la Feira do Cocido.