Frente a los otros debates, el femenino que hace un año organizó con su grupo de amigas Fernanda Rodríguez sí tiene siempre un punto de partida concertado. Los primeros lunes de mes, ella y sus contertulias llegan al Casino con los deberes hechos, es decir, con el tema elegido en la sesión anterior convenientemente preparado y dispuestas al enriquecimiento común. El grupo tiene sus estatutos, en los que por ejemplo las faltas de asistencia pueden llevar a castigo (más de cuatro sin justificar pondrían en peligro su puesto, aunque esto no se ha dado) y que establecen también una moderadora para cada reunión. «Solo hay dos temas de los que no hablamos -dice Fernanda-, política y religión». «Lo estipulamos así para que no hubiera problemas de ningún tipo», dice Sabela Domínguez. «Aunque tocamos temas colaterales», añade Fernanda.
Expertos
Por ejemplo, en una ocasión abordaron el tema del hiyab o velo y tuvieron la explicación de primera mano de una mujer casada con un musulmán. «Esto no es una charleta -aclara Mariló Fernández-. Tienes tu mes para trabajar el tema y tratas de profundizar y prepararte».
«Eso lo hacemos a veces, el traer gente para que enriquezca los temas», añade. Por ejemplo, el día que abordaron el impresionismo les acompañó la artista Carmen Domínguez. A veces, se preparan leyendo un libro, como fue el caso de Paradero desconocido cuando hablaron de la xenofobia. «Defendemos nuestras posturas con mucha vehemencia -afirma Fernanda- y nos exaltamos, pero sin pasar barreras». Para diciembre, la puesta en común será la sanidad pública, algo que conocen muy bien Fernanda y Mariló, que son enfermeras.