Un astillero en el dique seco

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA/ LA VOZ

PONTEVEDRA

Dos buques sin futuro y reparaciones en el aire son su carga laboral

08 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Factoría Naval parece que empieza a escribir el final de su historia. Sindicatos y auxiliares del astillero lamentan que un año y medio después de que la compañía recibiese de la Administración avales por valor de 22 millones de euros, el fatídico desenlace se esté cocinando en un desierto de trabajo. Un plato que la dirección podría servir a partir de enero con el peor de los acompañantes: el cierre o la venta. Es pronto para lanzar un pronóstico, pero la falta de interés del propietario en cubrir el déficit y un nuevo ERE en la plantilla no aventura un final de cuento de Disney. No hay reparaciones confirmadas, no hay encargos nuevos, ni siquiera hay más que cuatro profesionales en el dique del astillero, de los 80 que eran antaño. La plantilla está afectada por un expediente de regulación de empleo (ERE) rotativo que se renueva en enero. Es, entonces, cuando auxiliares y sindicatos temen que el astillero pueda cerrar sus puertas. «O novo xerente creemos que por un encargo de desde a dirección está recollendo datos para xustificar a inviabilidade de Factoría», explica el responsable del sector en CC.OO., Tomás Lorenzo, quien asegura que se está rastreando el taller para demostrar que la maquinaría no puede ser utilizada o las carencias del dique hacen imposible trabajos de gran envergadura.

Desde las auxiliares quieren ser más cautos, pero se suman a las palabras suscritas por los sindicatos y reconocen que «la cosa pinta mal». Las reuniones de ayer no tranquilizaron a las partes. «No solo no hay actividad, sino que no se ve que la dirección vaya a apostar por la continuidad», señalan fuentes consultadas por La Voz.

A la falta de carga de trabajo, Factoría Naval suma el problema de dar salida a los barcos parados. En el muelle hay un megayate al que renunció su armador. Esta decisión empresarial obligó a las entonces Caixa Galicia y Caixanova a ejecutar los avales que pesaban sobre el buque para poder devolverle el dinero. Novagalicia Banco estudia su futuro. Es la única incertidumbre laboral que pesa sobre un astillero que parece que está dando sus últimos coletazos, a no ser que el interés de algunas empresas del sector en hacerse con ella ponga un fueron felices y comieron perdices.

análisis un desenlace que amenaza la supervivencia