Un tractor abre los surcos en el banco marisquero de Cobres para facilitar la siembra de dos millones de crías de almeja japónica
29 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El ruido de los motores de un tractor y de un cultivador rompieron ayer por la mañana el silencio habitual de la playa de Riomaior, en Vilaboa, al fondo de la ría de Vigo. Un grupo de cerca de sesenta mariscadoras de la agrupación Pedra da Oliveira participaron en los trabajos de arado y siembra de su banco más productivo, donde dejaron dos millones de crías de japónica. Las almejas, transportadas en una docena sacos desde la empresa Tinamenor, de Santander, fueron sembradas al aire por las mariscadoras, con la esperanza de que estos moluscos encuentren rápido su lugar en la ensenada y en algo más de año y medio estén listas para su cosecha.
La selección de la japónica no es casual. El presidente de Pedra da Oliveira, José González, explicó que es la clase de almeja que resiste mejor este método de siembra en la playa. La babosa no aguanta bien por la cantidad de algas que se acumulan en la marea baja en esta cota del banco. Las experiencias con almeja fina tampoco resultaron satisfactorias, porque «cando chegan aos 25 milímetros empezan a morrer», resaltó González. «Intentámolo varias veces coa fina, pero non a sacabamos adiante», precisó.
El berberecho es demasiado abundante para necesitar una siembra artificial y su población se perpetúa con el desove natural de esta especie de bivalvo.
Sistema específico
Ante esta situación, a los vilaboenses no les quedó otra alternativa que probar con la japónica. El sistema funciona a la perfección desde hace años y las crías, que miden entre nueve y once milímetros al ser lanzadas a los surcos de la playa, alcanzarán los 35 milímetros comerciales sin grandes dificultades en circunstancias normales.
La siembra de cría de molusco en los bancos no es ninguna novedad en la comarca. Lo que sí diferencia a Vilaboa frente a otras es su innovación. En este entorno del fondo de la ría cada cofradía y agrupación tiene ensayado su sistema específico para acometer la delicada tarea.
Un tractor es lo último que se podría esperar en un banco marisquero, pero en Vilaboa funciona y la experiencia de José González al volante impide que se hunda en el fango. El arado de la playa se hace con mimo, intentando, en la medida de lo posible, no alterar el sustrato sino solo removerlo.
El resultado es como un arado tradicional, aunque con diferencias de escenario. En lugar de un campo de trigo o de patatas es el mar y detrás de las máquinas van los sembradores, en este caso mariscadoras, que lanzan al aire, siguiendo los distintos surcos trazados en la arena, cientos de unidades de almeja japónica en cada manojo.
Semanas de preparativos
El trabajo en Riomaior se ciñó a una parcela de 12.500 metros cuadrados, situados en las proximidades de la lonja y del muelle. Previamente, las mariscadoras han realizado un trabajo de preparación del terreno con la retirada de las algas, que cuando se acumulan en grandes cantidades asfixian a los moluscos o los debilitan.
Todo el proceso de siembra se desarrolló ayer con normalidad en la playa de Vilaboa y tras dos horas de trabajo, por la superficie del banco se habían diseminado los dos millones de unidades -uno y medio subvencionado por Mar y otro medio adquirido por Pedra da Oliveira-. Ahora queda esperar que todo salga bien y que cuando se recoja la cosecha esta alcance un buen valor en la lonja de Vigo.