El padre fundó Airiños de San Xulián, del que todos forman parte
27 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.José Manuel Riqueza lleva toda la vida ligado a la música tradicional, a pesar de no tener antecedentes familiares. «Es como si naciera con ello -dice-. De pequeño siempre quería tocar la gaita, que me tiraba mucho». Natural de la parroquia marinense de San Xulián, a los 6 años ingresó en un grupo folclórico de la parroquia de Mogor, «que se llamaba Os Refaixos de Mogor», recuerda. Allí permaneció aprendiendo y tocando la gaita hasta los 16 años, edad a la que pasó a dar clases de ese instrumento en el grupo de San Xulián, Fentos e Frouma.
Después surgieron «algunos problemas y me separé del grupo para formar otro, y se vinieron conmigo prácticamente todos los chavales a los que daba clase». Para nombrar el grupo tenían varias opciones, y entre los miembros eligieron el nombre, Airiños de San Xulián. La otra denominación era Agrupación Folclórica Virxe dos Remedios, porque es la patrona de San Xulián. «Estamos hablando del año 1989, que fue cuando se fundó, ya hace casi 22 años», recuerda con orgullo.
El grupo era de música tradicional, «pero casi de inmediato empezamos también con el cuerpo de baile, que se fue perfeccionando con la llegada de la que ahora es mi mujer, entonces novia, que venía de otra agrupación y era la que controlaba bien el baile». Todavía está ella al frente de las clases. Pero es que además, Rosa Rea tocó durante años el bombo en la banda «hasta que un problema de columna le impidió seguir».
Acudía a los ensayos y a las clases en los embarazados de sus hijos. El mayor, Alfonso, es el que sigue la afición familiar, el pequeño, Simón «es mucho más trasto y no aguanta más de tres clases seguidas, o no lo aguantan a él los profesores», dice su padre con cierta resignación.
Alfonso toca el tambor desde los 2 años, y ya a esa edad se desplazó con el grupo a una actuación a Bilbao. Además, toca percusión latina y ahora está aprendiendo piano y batería, de cara a su posible ingreso en el Conservatorio de Música, «pues la percusión va enganchada al piano». Va a clases a la Casa de Cultura de San Xulián y también al aula de música de Marín, porque como dicen sus padres «creemos que tiene unas cualidades para la música que se pueden aprovechar y tenemos que ser los primeros en apoyarlo».
Relevo garantizado
El pequeño, Simón, estuvo haciendo sus pinitos con el bombo y también fue a tres clases de percusión latina «pero el profesor ya me dijo que no había forma.... Cuando daba yo clases, pues aún, pero ahora no hay quien lo aguante. A ver si cambia, porque como no salga de él, no hay nada que hacer».
Ninguno de los dos tiró por el baile, aunque en casa sí lo hacen. «Es que el mayor fue criado casi por los miembros miembros del grupo, pues lo llevábamos cuando íbamos a las clases y a ensayar». «Es muy tímido -añade- y no le gusta nada ser el centro de atención, pero en casa te quedas asombrado de lo que llega a hacer, pero en público, nada».
En cambio, cuando toca, ahora es distinto, aunque «cuando era más pequeño si notaba que miraban para él y se reían, se echaba a llorar y se marchaba del escenario».
«Aún hace un par de años, en una actuación que hicimos en una boda, se le acercó un señor para hacerse una foto con él tocando, y el chaval se levantó, le pegó un grito, y el señor tuvo que irse de allí».
Con el grupo recorrieron toda Galicia, en donde realizan la mayoría de sus actuaciones, aunque el pasado año estuvieron en Las Palmas de Gran Canaria y hasta el padre fue a Turquía.
Los palos son José Manuel Riqueza Lois y Rosa María Rea Otero, y las astillas, Alfonso y Simón Riqueza Rea.
40, 38, 6 y 4 años.
El padre es operario en el Ayuntamiento de Pontevedra, la madre, empleada de hogar, y los hijos, estudian primero de Primaria y Educación Infantil, en el colegio Sagrado Corazón de Placeres.